La Educación Física puede ser mucho más que una asignatura para hacer deporte. También puede convertirse en una herramienta para prevenir el acoso escolar y fomentar la convivencia entre compañeros. Así lo señala un estudio de la Universidad de Córdoba (UCO), que destaca la importancia de la motivación y la responsabilidad del alumnado a la hora de actuar frente a situaciones de «bullying».
La investigación, realizada con más de 1.300 estudiantes de entre diez y dieciocho años, ha sido desarrollada por Rafael Clavero, Javier Murillo, Rafael Zapata y Juan de Dios Benítez, integrantes del grupo de investigación en Deporte y Educación Física para el Desarrollo Personal y Social de la UCO.
La motivación en Educación Física, clave para frenar el acoso escolar
Aunque las clases de Educación Física suelen ser uno de los momentos más esperados de la jornada escolar, las dinámicas de competición, comparación e interacción física también pueden generar situaciones de inseguridad entre algunos estudiantes. En estos contextos, la actitud de quienes presencian el acoso resulta fundamental para contribuir a detenerlo o, por lo contrario, permitir que continúe.
Para analizar esta relación, los investigadores preguntaron al alumnado por sus experiencias ante situaciones de acoso escolar, tanto las que habían sufrido como aquellas de las que habían sido testigos. Además, evaluaron su motivación hacia la asignatura y sus niveles de responsabilidad personal y social. Los resultados apuntan a que los estudiantes con mayor motivación hacia la asignatura de Educación Física también muestran más responsabilidad personal y una mayor predisposición a intervenir ante situaciones que consideran injustas.
Cuando los alumnos están sentados en un aula, tú puedes presenciar dentro de lo que cabe qué está pasando, pero en Educación Física están corriendo, dispersos por el patio y hay que tener mil ojos
Por lo contrario, el alumnado que ha sufrido acoso presenta niveles más bajos de motivación hacia esta asignatura, una circunstancia que pone en manifiesto la importancia de crear entornos deportivos y educativos seguros para los estudiantes. Además, aquí entra el papel de los profesores y las actividades que se realizan en esta asignatura. Los docentes deben fomentar actividades de trabajo en grupo y cooperación e intentar evitar situaciones que generen comparación entre alumnos.
Educar la responsabilidad para proteger a las víctimas
Querer ayudar a una víctima no siempre es suficiente. Según los autores del estudio, para intervenir es necesario que los estudiantes se sientan capaces de actuar y asuman la responsabilidad de hacerlo. Por ello, los investigadores defienden la necesidad de trabajar tanto a nivel individual como colectivo para que el alumnado comprenda cómo sus comportamientos pueden contribuir a mantener una situación de acoso o ayudar a ponerle fin.
Además, Javier Murillo señala que hay jóvenes que no reaccionan ante situaciones de acoso escolar ajenas por miedo a que ellos se puedan convertir en víctimas. De aquí, la importancia de fomentar el desarrollo del carácter del alumno, para que, ante estas situaciones, saquen el papel de «defensor» y sepan cómo actuar sin miedo a una represalia.
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