Joaquín Villanova llegó a la Alcaldía de Alhaurín de la Torre el 28 de octubre de 1996 convencido de que solo estaría año y medio en el cargo. Tres décadas y siete mayorías absolutas consecutivas después, a sus 70 años, sigue en el mismo despacho, lo que le sitúa entre los alcaldes más longevos de España. Contable de profesión, entró en política casi por accidente. Antes se había convertido en una de las caras visibles de la protesta vecinal contra la construcción de la cárcel de Málaga en el municipio.
En esta entrevista con 101TV, el regidor repasa su detención en aquellas protestas, las 68 denuncias que asegura haber superado sin condena, el pulso de las canteras y la herida familiar de la Guerra Civil. También mira al futuro: la ciudad aeroportuaria, la vivienda protegida y el nuevo Teatro Metropolitano, que prevé inaugurar a principios de diciembre.
-Pregunta: ¿Recuerda cuándo empezó en política?
-Respuesta: La verdad es que yo no tenía ningún interés en meterme en la política. Yo estaba muy bien trabajando en una empresa como jefe de administración. Yo soy contable, esa es mi profesión de verdad. Lo de la política ha venido después y ha sido, yo creo, accidental. Entré en política como independiente para luchar contra la imposición del Partido Socialista de aquel entonces de poner una cárcel en Alhaurín de la Torre.
Se construyó un psiquiátrico, el Gobierno de España se gastó unos 600 millones de las antiguas pesetas y ese psiquiátrico se echó abajo para construir una prisión. Iba a tener 300 médicos y 500 enfermos de salud mental. Fue una lucha del pueblo de Alhaurín de la Torre, de la que yo también fui una bandera. Estuve detenido con una cantidad de cargos que te vuelves loco: desacato a la autoridad, desorden público, allanamiento de morada… Seis años de cárcel. Pero yo no hice daño a nadie. Fuimos a parar la obra y, como consecuencia, fuimos detenidos y estuvimos imputados un tiempo, hasta que se aclaró que no había tales motivos. Ni siquiera hubo juicio.
Al final la cárcel se impuso. El Gobierno no pagó ni licencia de obra, fue declarada de interés público por el Consejo de Ministros, se hizo, se abrió y sigue funcionando. Esa lucha provocó una división del Partido Socialista, que era el que gobernaba, y se creó la Agrupación Social Independiente. Yo me presenté como independiente en 1987 y entré de concejal, sin ambición de ser político. Ganamos por mayoría absoluta y fui primer teniente de alcalde de Economía y Hacienda.
Yo en política no tenía ningún interés en meterme. Yo soy contable. Esa es mi profesión de verdad
Alcalde por accidente
-¿Cómo llega a la Alcaldía?
-En 1995 no ganamos con mayoría absoluta y se unieron todos los partidos: Partido Popular, Partido Socialista, Partido Andalucista e Izquierda Unida. Formaron un cuatripartito y nosotros nos vimos en la oposición, habiendo ganado las elecciones con más votos que nadie. Hubo cinco alcaldes en un año y medio. Al final, el alcalde, Antonio Vega González, dimite porque no tenía votos para sacar los presupuestos, y me dice: «Joaquín, tú te tienes que hacer cargo de la Alcaldía». Yo estaba enfermo con una neumonía en mi casa.
El Partido Popular se alineó con la propuesta que me hizo Joaquín Ramírez: «Tú eres el hombre que tiene que salvar Alhaurín de la crisis de un año y medio de desgobierno». Me vi obligado moralmente. Dejé mi trabajo, mi empresa y todos los beneficios que tenía, que eran cuantiosos, para una Alcaldía en la que dije que iba a estar un año y medio o dos años, lo que quedaba de legislatura. Llevaba 11 años en un grupo de empresas de Alhaurín y otros 11 en otra empresa como jefe de contabilidad.
Empecé en menos 700: tenía deudas por unos 700 millones de pesetas y además 490 millones de dos sentencias que tuve que atender, entre ellas una indemnización de más de 400 millones por una expropiación mal hecha. Reuní al pueblo y les dije que iba a salvarlo de las deudas y a pagar la sentencia. Caí aquí atrapado por el destino. Me hice cargo de la Alcaldía el 28 de octubre del 96 y hasta hoy, que estamos en octubre de 2026, sigo siendo alcalde por mayoría absoluta, siete legislaturas. De aquel pueblo de 15.000 habitantes hoy tenemos un municipio de 48.000.

-¿Por qué cree que los vecinos le han dado siempre mayoría absoluta?
-Después de la experiencia del desgobierno del cuatripartito, yo creo que aquí nos vacunamos. Gobiernos de muchas minorías sumando una mayoría son un desastre. Aquí lo aprendimos y eso ha servido de memoria para que siempre se vote a una mayoría, sea la que sea. En mi caso, creo que estuvo el mérito de haber afrontado aquellos primeros años, que tuvieron consecuencias muy nefastas para el pueblo, y haberlo podido revertir.
Aquí nos vacunamos los alhaurinos de gobiernos de muchas minorías sumando una mayoría
Un municipio jardín
-¿Cuál es el modelo de Alhaurín?
-Hoy mismo (por el pasado martes, cuando se grabó esta entrevista) ha salido una noticia de que tenemos la renta per cápita más alta de la provincia. Siempre he dicho que quiero ofrecer calidad de vida. Yo no ofrezco edificios de 25 o 40 plantas, de alta densidad, sino todo lo contrario. Defiendo lo que vi en Vitoria, en Pozuelo de Alarcón, en Majadahonda o en Boadilla del Monte: un municipio jardín, con el máximo de zonas verdes bien cuidadas. Tenemos más metros cuadrados de zonas verdes por habitante que ningún otro municipio de España. Es muy difícil mantener los servicios públicos con esos parámetros, pero eso es lo que vendemos, calidad de vida. Por eso a la gente no le importa pagar lo que sea para vivir en Alhaurín.
-¿Cómo se ha gestionado ese crecimiento?
-Ha habido pueblos que han crecido 4.000 habitantes al año. La media de Alhaurín ha sido de 600 u 800, por lo que no hemos tenido problemas de colegios ni sanitarios, ni barracones porque no se construían los institutos. Lo hemos hecho con mucho esfuerzo, mucho sacrificio, muchas horas y planificación estratégica. En el 98 hice el primer plan estratégico de Alhaurín y ahora estamos trabajando con Alhaurín 2035. Los planes estratégicos son el libro de lo que queremos hacer a largo plazo. Un proyecto a cuatro años casi no da tiempo. Si no lo haces, por lo menos déjalo empezado.
-¿Qué supuso su paso por el Senado?
-Estuve en el Senado en 2001 y de allí me traje 7.000 millones de pesetas para Alhaurín. Empezamos a subir de aquellos presupuestos anuales de 700 millones a 1.000 millones. Hoy se han multiplicado por cuatro.



68 denuncias en contra y la crisis de las canteras: «Me apedrearon el despacho»
-Después de 30 años, ¿sigue teniendo energía?
-La clave es que nunca he mirado hacia atrás. Mirar atrás no es bueno, aunque haya sido bonito, porque ha sido muy duro. A mí me han denunciado 68 veces. Nunca pasó de diligencias previas, nunca fui juzgado ni condenado. Me han intentado quitar de en medio adversarios políticos, especialmente de Izquierda Unida, que yo llamaba ‹izquierda hundida›, y del Partido Socialista.
Yo reflote a aquel alcalde que había sido socialista, Antonio Vega González, como independiente, y en el 87 sacamos mayoría absoluta. El Partido Socialista se hundió como consecuencia de la imposición de la cárcel. Eso no me lo perdonaron nunca: que con mi liderazgo les quitara la posibilidad de gobernar este pueblo los últimos 30 años. Ahora parece que ha pasado, porque ya no queda ninguno de aquellos concejales.
-¿Cuál fue el ataque que más le dolió?
-Las denuncias y el tema de las canteras. Me apedrearon el despacho y se paró la construcción en toda la provincia de Málaga. Me llamaban alcaldes de toda la provincia, también el de Málaga, porque había obras paradas por falta de arena. Yo dije que no iba a firmar una licencia en falso con un informe falso. No iba a abrir las canteras si no era con un plan especial, con garantías de que se iban a restaurar, de que iban a aportar beneficio al pueblo y de que iban a respetar e incrementar la mano de obra local. Las empresas extractivas tuvieron que pagar unos 20 millones de euros al Ayuntamiento con la reapertura.
Me presionaba todo el mundo: el partido desde Sevilla, el partido desde Málaga, los empresarios, los trabajadores de la construcción, calentados por algunos sindicalistas. Yo sabía que las canteras eran necesarias, pero aquello fue terrible. Como no podían quitarme democráticamente a través de las urnas, lo intentaban a través de denuncias y querellas. Al final, todas eran falsas. Copia y pega.
«Mi abuelo murió fusilado siendo tesorero de la CNT»
-¿Cómo vivió eso su familia?
-Mi padre sufrió mucho. Me decía: «Joaquín, cada vez que voy al centro veo cartelitos contra ti». Al principio no quería que yo fuera alcalde, porque su padre murió como consecuencia de la Guerra Civil, y su hermano mayor, Pedro, también. Los dos están en la fosa de San Rafael. Mi abuelo murió fusilado con una sentencia falsa, siendo tesorero de la CNT. Cuando mi padre se iba a morir en el hospital, le pregunté: «Papá, ¿quieres que traiga al abuelo al pueblo?». Y me dijo: «Déjalo allí con sus compañeros».
Yo le decía a mi padre: «Creo que yo soy alcalde porque tu padre no lo fue». El destino me ha traído aquí, yo no lo he buscado, me lo he encontrado. Muchas veces veía a mi padre llorando y le preguntaba qué le pasaba: «Que me acuerdo de mi padre. Se lo quitaron de en medio». Al final se fue muy orgulloso de que su hijo hubiera sido alcalde muchos años, senador y diputado en el Congreso, y de la transformación de un pueblo residual en uno de los mejores referentes en calidad de vida de la provincia.
La ciudad aeroportuaria, el proyecto más ambicioso
-¿Cuál es el futuro de Alhaurín de la Torre?
-Hay unos 4 millones de metros cuadrados pegados a Churriana y al aeropuerto de Málaga que están reservados para hacer una ciudad aeroportuaria. Es el mayor proyecto de creación de empleo y riqueza, por encima del Parque Tecnológico. Solo el plan parcial, de 600.000 metros, es más grande que el PTA. Está en el triángulo más productivo, entre el aeropuerto, el puerto, la Universidad y el PTA, a diez minutos del aeropuerto internacional más importante de Andalucía.
-¿Cómo se desarrollo algo así?
R. Lo único que falta es que el Gobierno de España le dé el visto bueno. Nos tiene frenados con el último informe sectorial. Espero que con las elecciones el ministerio cambie de manos. Ahí se crearán 25.000 empleos.
El futuro más grande que tiene Alhaurín está por venir, porque hemos reservado 4 millones de metros cuadrados en el triángulo más productivo, entre el aeropuerto, el puerto, la Universidad y el PTA
El problema de la vivienda
-¿Es Alhaurín accesible para los jóvenes en vivienda?
-Hemos hecho unas 700 viviendas, pero llevamos los mismos años que el Gobierno de España sin hacer viviendas, unos 12 años, como consecuencia de la crisis financiera. Se ha pasado de construir 400.000 o 500.000 viviendas al año a 90.000, y ahora hay que hacer un millón para recuperar el pulso. Después de cuatro intentos, he conseguido que una constructora haga 50 viviendas de protección oficial, a un precio máximo de 180.000 o 190.000 euros. Empezaremos la obra a principios de año. En alquiler, las tres veces que hemos sacado la promoción no se ha presentado ninguna constructora.
Empecé hace tres años la expropiación del suelo que tenía el Estado en Alquería, una urbanización abandonada propiedad de la Sareb. Me han puesto tantos palos en las ruedas desde el Gobierno de Pedro Sánchez, porque estas cosas hay que decirlas muy claritas, que al final he tenido que comprarlo. Ahora vamos a licitar la urbanización para hacer 400 viviendas de VPO, en alquiler y en venta. El problema es que faltan albañiles, fontaneros y electricistas, y las empresas dicen que no van a hacer una obra para ganar un 1% cuando pueden hacer casas en Marbella o Estepona para ganar un 25%.
No es atractivo para ninguna constructora ni promotora hacer viviendas de protección oficial; no van a hacer una obra para ganar un 1% cuando pueden hacer casas en Marbella o Estepona para ganar un 25%
-¿Qué medidas debería adoptar el Gobierno?
-Puede expropiar ese suelo a quien no construya VPO. Esperemos que haya un cambio político en España y que se haga política de verdad para solucionar el problema de la vivienda. Pedro Sánchez no sé cuántas veces ha anunciado viviendas en cada legislatura y todo han sido promesas incumplidas. El Estado tiene fuerza para que esto sea una política de Estado, como hacer un aeropuerto o un puerto. Ningún ayuntamiento tiene dinero para hacer viviendas y regalarlas. Si necesitamos mil viviendas en Alhaurín, multiplica por 200.000 euros. Los ayuntamientos ponemos el suelo, lo más barato posible, para que esas viviendas salgan como mínimo a la mitad de lo que valen en el mercado libre.
Ninguna constructora quiere hacer vivienda en alquiler porque no hay seguridad jurídica. Alquilas una casa y no puedes echar a alguien que no paga. La ley hay que endurecerla y aplicarla. Estamos de acuerdo en que a una mujer con 75 años, indefensa, hay que ayudarla. Pues claro que hay que ayudarla, pero para eso están los servicios sociales, que tienen que darle el dinero que le falte. No vamos a perjudicar al propietario. Eso es un negocio que también da empleo, da riqueza y paga impuestos.
Un despacho con historia
-¿Cuántas horas pasa en este despacho?
-Todos los días, 14 o 15 horas. ¿Qué quiere que haga? Mi familia me dice que me cuide, que a ver si dedico un poco de tiempo a hacer deporte. Pero no tengo tiempo.
-Antes nos contaba una anécdota con un sobre.
-Sí. Un día me dejaron un sobre en el despacho y me alarmé. Pensé: «¿Qué pasa aquí? A ver si me quieren dar dinero». Inmediatamente entró mi secretaria y me dijo que no pasaba nada. Abrí el sobre y era una poesía. No tenía más importancia.
-Aquí guarda muchos recuerdos.
-Con un cuadro del hermanamiento con Nueva Iberia, una ciudad de Luisiana fundada en 1779, fuimos a ver al Papa León XIV. Pensé qué regalo podía hacerle para causarle un impacto positivo. En el protocolo era la foto de la entrega y se acabó, pero el cuadro le llamó la atención y pude explicarle en dos minutos lo que supuso para los alhaurinos fundar una ciudad en Estados Unidos. Le pareció importante el origen español de las raíces culturales de Luisiana y de gran parte de ese país.
También tengo una foto con la reina doña Sofía en la puerta del Congreso, otra de la inauguración del Ayuntamiento con Javier Arenas y otra con Juanma Moreno. Este chapín es auténtico, de un teniente que estuvo en Afganistán, y estos son banderines de los tercios de la Legión. La vinculación nace de la cofradía de los Verdes, del Cristo de la Veracruz, con la Legión Española, como los de Mena. Hay un disco de platino de la Polifónica de Shanghái, que dio un concierto en el auditorio del Portón, y recuerdos de colaboraciones con Chad, un país pobre de África al que hemos ayudado muchísimo.

-¿Cuál es el más valioso para usted?
-Este cuadro de un chico de Churriana con discapacidad que pintó la torre de Alhaurín con la boca. Falleció y le tengo gran cariño. Y la bandera que me entregó un teniente general jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, con los nombres de todos los asesinados por ETA. Esa bandera es muy especial.
De Nueva Iberia a Ceuta
-¿Y la bandera de Ceuta?
-Estamos hermanados por la cantidad de ceutíes que viven en Alhaurín de la Torre, y también de Melilla. Este año estuve en el balcón del Ayuntamiento de Ceuta, donde ha estado ahora el Rey, junto a Juan Vivas, presidente de la ciudad, presidiendo los actos del Martes Santo con la Legión. Fue espectacular.
-¿Cómo es la relación con Nueva Iberia?
Cada abril se celebra allí una semana de cultura española. Hay banderitas de España en los bares y restaurantes, se monta una feria y están los apellidos de las 14 o 15 familias fundadoras, como Romero o Garrido, apellidos de origen alhaurino. Si quieres comer los mejores cangrejos del sur de Estados Unidos, están allí. También se come caimán, que es como el pollo. La experiencia que tenemos con Nueva Iberia es tremenda.

El nuevo teatro
-Cambiamos el Ayuntamiento y hemos venido al nuevo Teatro Metropolitano. ¿Qué supone?
-Ahora tenemos el centro cultural Vicente Aleixandre, con 250 butacas, y vamos a pasar a 750: unas 500 en el patio y casi 250 en el anfiteatro. La obra ha durado cuatro años y medio y ha costado unos 10 millones de euros, algo más pero muy poquito. Va a ser un salto de mucha calidad en la oferta cultural. No pensamos en Alhaurín, pensamos en el área metropolitana. Por eso se llama Metropolitano. Tiene foso para orquesta, por si hay que hacer zarzuela u ópera, una gran plaza para cine al aire libre y actividades con niños, y un refuerzo de aparcamiento en el recinto ferial para unos 2.000 coches.
Para mí es el segundo mejor de la provincia después del Cervantes. Pero si analizamos la modernidad y los medios que se han empleado, yo creo que este es mejor que el Cervantes. Y lo hemos hecho sin ayuda de ninguna institución, con dinero 100% de Alhaurín de la Torre. No hay un impuesto específico para financiar inversiones culturales.
-¿Qué se imagina sobre este escenario?
-Actuaciones de artistas a nivel nacional y los mejores musicales. A mí me ilusiona mucho ir a ver musicales a Madrid. Ver aquí a Los Morancos, que tienen gran éxito en la Gran Vía o en La Latina, o ver al ballet ruso bailando tiene que ser espectacular. Ofrecer cultura de calidad adaptada a la economía de Málaga, la Costa del Sol y el área metropolitana.
-¿Por qué se ha retrasado la obra?
-Estaba previsto terminarlo en 2025. Ha habido un poquitín de retraso por la falta de materiales a raíz de la pandemia, y porque los materiales tenían que ser de primerísima calidad para una buena acústica. Por ejemplo, el famoso telón. Hace unos días estábamos luchando para tenerlo aquí, porque han tardado mucho en fabricarlo.



-¿Cuándo se inaugura y qué prepara?
-A principios de diciembre. Estamos ultimando la luz, los ascensores, la fibra. Me gustaría traer a un artista que represente el flamenco para cantar el himno de Andalucía, como Niña Pastori o José Mercé, pero Miguel Poveda es el que más me gusta ahora mismo. También una representación del Ballet de Andalucía y la presencia del presidente de la Junta de Andalucía.
«No paro, soy hiperactivo»
-¿Es este su mejor proyecto?
-No lo sé. Los proyectos que más me interesan son los que tienen mucha utilidad social: la cultura, por supuesto, y el deporte. En deporte estamos con la futura ciudad deportiva y con el tercer pabellón. Tenemos infraestructuras deportivas como las de una ciudad de 300.000 habitantes y somos 48.000. Y en cultura somos un referente por el movimiento asociativo, los autores que vienen a presentar libros a la biblioteca y los clubes de lectura. Alhaurín mueve mucho la cultura.
Tenemos que inaugurar este edificio, el Ayuntamiento, la Avenida de España y un edificio de formación que ha costado más de 5 millones de euros. Si solo tienes un proyecto cada cuatro años, ese día estarás súper feliz. Pero hemos trabajado para tener ocho o diez proyectos de envergadura a la vez. En estos 30 años, vayas por donde vayas, en todos los parques, pabellones, centros sociales y barriadas, hay un cartelito que dice que se inauguró en la etapa de Joaquín Villanova.
No voy a dormir de forma distinta por inaugurar el teatro, porque ya estoy trabajando en diez proyectos más. No paro, soy hiperactivo. Ese es el secreto de las siete mayorías absolutas: no mirar atrás, no recrearse la nostalgia y tener ambición. Si tú te pones un objetivo de un diez, sacarás un ocho y medio.
Hasta los 78 años
-Tiene usted 70 años. ¿Hasta cuándo se ve como alcalde?
-El otro día dije en una entrevista que me veía hasta los 78 años. Creo que a los 78 me veré bien, pero depende de la salud. Paco de la Torre tiene una salud fabulosa y sigue. Encontrar un líder no es fácil, y ya que lo encontramos en Málaga, lógicamente no queremos perderlo. Aquí creo que pasa lo mismo, no es fácil encontrar a alguien dispuesto a desvivirse por la ciudad prácticamente al 100%.
Esto es sacrificio y entrega. No puedes tomarte más copas de las que se pueden ni decir tonterías, y tienes que vivir una vida de austeridad, ejemplaridad y testimonio. Hay muchos actos a lo largo del año y puedes tener un mal día, pero no puedes fallar.
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