Pasados aproximadamente 10 minutos de las nueve de la noche, Óscar Puente anunciaba su dimisión como Ministro de Transportes. El vallisoletano dio así la sorpresa tras su comparecencia en la Diputación Permanente, acto en el que, entre otras cosas, sacó pecho de la inversión realizada en Renfe.
Puente ha dejado el plato fuerte para el final. Y es que, durante las más de tres horas que ha durado su comparecencia ante la Diputación Permanente, se ha dedicado (y desde que ocurrió el accidente de Urda) a defender su gestión al frente de la cartera de movilidad. No ha sido hasta el final de la misma cuando ha anunciado su decisión de abandonar el cargo: «Un ministro de transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año. Por muy distintos que sean, y tenga o no responsabilidad directa en ellos, es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas».
Su dimisión era un clamor
Salvo EH Bildu, absolutamente todos los partidos del hemiciclo, oposición y también los afines al PSOE, habían solicitado que diera un paso al lado. Sin embargo, Óscar Puente apenas había dado señales de una posible rendición. Al contrario, defendió hasta el último momento su gestión y se enfrentó a otros líderes políticos, como es el caso de Juanma Moreno, al que le afeó que dijera que «no viajaría en AVE». Eso, sin contar su patinazo en el programa de Marc Giró al mofarse de quienes le achacaban los fallos de la línea ferroviaria .
Además de anunciar su salida, también ha revelado su intención de no presentarse a las elecciones generales de este 29 de noviembre: «Para despejar también todas las dudas, no solo renuncio a mi cargo sino que también renuncio a formar parte de las listas electorales del 29N. No seré por tanto cabeza de lista de Valladolid. Formo parte de una organización de casi 150 años de historia. En ella, antes que yo militó mi madre y antes que ella, mi abuelo. Solo pretendo estar a la altura de mi partido y de los que me precedían. Todos ellos merecen que los que hoy representamos estas siglas estemos a la altura».
Un siniestro que lo precipitó todo
Puente era uno de los buques insignia que Pedro Sánchez pretendía lucir de cara a los comicios que tendrán lugar en unas semanas. Antes de ocurrir la tragedia de Urda, se le pudo ver bailando con el presidente del Gobierno, quien nunca ocultó su predilección por un ministro al que le dio la oportunidad de dar el salto a la política nacional, tras ocho años como alcalde de Valladolid.
Sin embargo, acumular 69 muertos más a los 46 de Adamuz que ya cargaban a sus espaldas ha sido una mochila de la que no se ha podido desprender. Eso, sin sumar el accidente de Gelida que dejó un fallecido y 37 heridos.
Siempre beligerante
Sin duda, de las muchas cosas por las que será recordado el señor Puente, sus continuas riñas por redes sociales podrían llevarse la palma. Es la primera vez que un cargo gubernamental asume la confrontación, política y no tan política, con todos aquellos que criticaban su gestión. Para siempre quedará su ya archiconocido ‹te lo voy a explicar, saco de mierda› a Vito Quiles.
Con esta decisión se abre ahora un nuevo panorama para el PSOE, que deberá tomar la determinación de elegir un nuevo cabeza de lista en Valladolid. Cabe recordar que la renuncia es uno de los casos que recoge la ley electoral española (LOREG) para poder modificar a sus candidatos.




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