El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha pasado comparecido doblemente este martes por el accidente de Urda. Durante la sesión en el Congreso, Puente ha sacado pecho por la «inversión» del Gobierno en la línea Madrid-Sevilla, que asegura que ha sido de 780 millones de euros. Además, asegura que esta infraestructura en la que han perdido la vida al menos 69 personas no está «abandonada ni olvidada».
Puente explica el plan de 780 millones
Según Puente, este plan de renovación cuenta con «corrección de defectos estructurales, impermeabilización de tableros, adecuación de túneles, estabilización de taludes, mejora de drenajes, corrección de asientos de terraplenes, caminos de acceso y cerramientos en la superestructura». El presupuesto es de 780 millones y Puente ha remarcado que se trata de «una inversión», no de «mantenimiento».
El ministro ha vuelto a explicar la cronología del accidente y cómo se produjo el error que, de momento, creen que provocó la colisión. Además, ha defendido el sistema LZB como «un sistema muy contrastado». Así, Puente ha mantenido la misma línea discursiva que lleva empleando desde el comienzo de esta crisis y espera a que avance la investigación para poder contar las causas exactas, pese al señalamiento del «error humano».
PP y Vox cargan duramente contra él
Durante la sesión, la oposición ha sido dura con Puente. La portavoz del PP, Esther Muñoz, le ha dicho que «nunca debió ser ministro» y ha añadido que «se le da muy bien por qué muere la gente, pero que mal se le da hacer que no muera gente en los trenes». Por su parte, la portavoz de Vox, Pepa Millán, le ha preguntado «si puede dormir por las noches con 116 muertos a sus espaldas». Ambas han pedido su dimisión una vez más.
Otros partidos piden su dimisión
También han sido duros con Puente formaciones nacionalistas como Junts o ERC, cuyo portavoz, Gabriel Rufián, ha remarcado que «un fallo humano en un AVE debería ser que te pongan un té y no un café», criticando que el Gobierno filtrase el audio con la sala de control de Adif, «culpando» a un trabajador. Bildu no ha pedido la dimisión del ministro, mientras que el PNV sí e Izquierda Unida ha criticado la gestión del Gobierno y la oposición.




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