«Ante el intento de Pedro Sánchez de asaltar las instituciones, en este caso el Senado, y hacerlo de la mano de extremistas y radicales, Vox ha pedido responsabilidad y altura de miras». Con estas palabras, el partido dirigido por Santiago Abascal anunciaba el acuerdo definitivo al que ha llegado con el Partido Popular para no presentarse, total o parcialmente, en hasta 20 provincias por la Cámara Alta. Un asunto que ha alcanzado la primera línea de debate durante la precampaña del 29N.
En concreto, la formación verde no presentará candidatura propia en Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares y presentará un único candidato en Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. En las veintitrés provincias restantes, Vox concurrirá al Senado con normalidad.
El acuerdo llega en el último día del plazo para registrar las candidaturas y responde a una estrategia para contrarrestar la alianza electoral de PSOE y Frente Amplio, que concurrirán juntos al Senado en numerosas provincias. Las características del sistema electoral en esta cámara hacen que la división del voto entre formaciones próximas pueda resultar decisiva: en las circunscripciones peninsulares se eligen cuatro senadores y cada elector puede votar a tres candidatos, lo que suele favorecer a las dos fuerzas más votadas y deja sin representación a las restantes.
Frenar a la «extrema izquierda»
El primer representante popular en manifestarse ha sido el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado: «No hemos pensado en un buen punto de entendimiento para nuestros partidos, sino en un buen entendimiento para nuestro país. Vox y Partido Popular son dos formaciones fuertes que colaboran para cortar el paso a la extrema izquierda».
En las circunscripciones peninsulares se eligen cuatro senadores y cada elector puede votar a tres candidatos, lo que suele favorecer a las dos fuerzas más votadas y deja sin representación a las restantes
Su homólogo en Vox, Ignacio Garriga, ha dado una vuelta más de tuerca, señalando directamente al presidente del Gobierno: «El 29N nos jugamos mucho más que unas elecciones. Pedro Sánchez lo sabe y va a intentar mantenerse en el poder de una manera u otra. Partido Popular y Vox somos muy diferentes, pero coincidimos en la necesidad de expulsar a la organización criminal de Sánchez de todas las instituciones».
Cocinado a fuego lento
Vox y PP han mantenido conversaciones discretas para armar una candidatura conjunta en el Senado que permita a los ‘populares’ retener la mayoría absoluta y alcanzar los tres quintos de representación, cifra que faculta para elegir nombres para renovar instituciones como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Los de Santiago Abascal han destacado que Vox y el PP «son formaciones políticas muy diferentes, con discursos muy distintos», pero «no es ningún secreto» que coinciden «en la necesidad de expulsar a la organización criminal de Pedro Sánchez de las instituciones».
La distribución refleja el intento de ambas formaciones de adaptar su estrategia provincia a provincia para maximizar sus opciones frente a la candidatura unitaria de la izquierda. El resultado de esta coordinación se medirá en las urnas el 29 de noviembre, cuando se decidirá si la derecha logra reforzar su control del Senado.
Reacción socialista
No se ha hecho esperar la respuesta de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno, al que ambos partidos políticos señalan como principal motivo de la decisión que han tomado, tiene claro que esto es un ejemplo más de que su proyecto político es el mismo.
«Dicen lo mismo, votan lo mismo y gobiernan juntos. Ahora presentan listas conjuntas al Senado. PP y Vox. Un mismo proyecto político de involución», ha agregado Sánchez.
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