Cada verano, millones de españoles llenan playas, piscinas y terrazas para disfrutar del buen tiempo. Sin embargo, junto al aumento de las horas de sol también crece el riesgo de desarrollar una de las enfermedades que más ha aumentado en los últimos años: el cáncer de piel.
Padecer esta enfermedad es cada vez más frecuente. En España, los casos de cáncer de piel han aumentado un 40% en los últimos años, con más de 78.000 nuevos pacientes diagnosticados anualmente -representa ya el 8% del total de tumores diagnosticados en el país- según la Academia Española de Dermatología y Venereología. Andalucía, por su parte, cuenta con más de 13.000 diagnósticos anuales de tumores cutáneos en total y más de 3.000 nuevos casos específicos registrados – solo en la provincia de Granada son más de 400 casos al año-.
Causas del desarrollo del cáncer de piel
El cáncer de piel se produce cuando las células de la piel sufren daños en su ADN y comienzan a crecer de forma descontrolada. Como explica la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), la principal causa es la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), tanto la procedente del sol como la emitida por las cabinas de bronceado. Esta radiación va dañando las células de la piel de forma acumulativa, por lo que el riesgo aumenta con el paso de los años. «Vamos tomando unos rayos, la piel tiene efecto memoria, y esto hay que preverlo en las edades tempranas», señala Roberto Talavera, gerente de la AECC.
Las quemaduras solares, especialmente durante la infancia y la adolescencia, aumentan el riesgo de daño en el futuro. «Hay que tener mucho cuidado con los bebés y los niños pequeños sobre todo», comenta Paco Peregrina, enfermero especialista en familia comunitaria.
Las primeras exposiciones -en primavera y verano- son especialmente importantes, porque la población no suele estar alerta y la piel aún no está adaptada. Las lesiones solares pueden producirse por una quemadura pero también por la exposición repetida durante años.
Trinidad Montero, dermatóloga del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, aclara que «es muy importante evitar esas quemaduras y ese daño solar crónico, que al final es el principal factor de riesgo del cáncer de piel». A ello se suman otros factores de riesgo como tener la piel clara, un elevado número de lunares, antecedentes familiares de la enfermedad o un sistema inmunitario debilitado.
Los especialistas alertan de un aumento sostenido de los casos. La Academia Española de Dermatología y Venereología estima que para 2040 el melanoma se convierta en el segundo tumor en incidencia global, y recuerda que la prevención durante los meses de verano sigue siendo la mejor herramienta para frenar una enfermedad estrechamente relacionada con la exposición a la UV.
Recomendaciones para su prevención
La prevención del cáncer de piel se basa en hábitos sencillos y que se deben mantener durante todo el año, no solo para la playa ni para el verano. «No hay que esperar al sol de la playa, del sol de diario también hay que protegerse», explica Indalecio Sánchez-Montesinos, Delegado de Sanidad de Granada. Los expertos advierten que la crema solar ayuda, pero no debe ser la única medida, la sombra, la gorra y las gafas forman parte de esta protección.
Las recomendaciones básicas -además del protector solar, la sombra, la gorra y las gafas- son: evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, llevar ropa que cubra la piel, hidratarse a menudo y protegerse también en los días nublados y de viento.
En el caso de notar algún cambio en la piel como: cambio en la forma, tamaño o color de un lunar; una mancha nueva; una lesión que sangra, pica o duele, y una lesión diferente; es necesario consultar al centro de salud.



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