Las últimas horas de las inundaciones en Nepal no son buenas. Según la última actualización de las autoridades locales, la cifra de fallecidos ha alcanzado ya los 359, mientras los desaparecidos alcanzan los 560.
Las inundaciones se registraron el pasado miércoles tras una fuerte crecida del río Bhotekoshi en Rasuwa, un distrito montañoso próximo a la frontera con Tíbet, en China.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha informado en la mañana de este jueves de que al menos cuatro españoles permanecen sin localizar tras las graves inundaciones. El Gobierno español mantiene activados los mecanismos consulares para tratar de conocer el paradero de estas personas.
Continúan las labores de búsqueda
La Policía de Nepal ha indicado en un balance publicado a través de redes sociales que hasta ahora se han recuperado 359 cuerpos, entre ellos 132 en el distrito de Chitwan, epicentro de las labores de búsqueda y rescate.
Asimismo, ha recalcado que 63 personas han sido hospitalizadas en la capital, Katmandú, y ha elevado a cerca de 4.350 los agentes desplegados en las zonas afectadas para hacer frente a la catástrofe.
A estas cifras se suman al menos tres muertos y cerca de 560 desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros, en territorio chino, tal y como han señalado este mismo jueves las autoridades del gigante asiático.
Ayuda humanitaria
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, ha explicado que «para ayudar a los ciudadanos en situación de riesgo, el Ejército nepalí entregó anoche suministros de ayuda humanitaria, entre los que se incluían alimentos básicos, tiendas de campaña y medicamentos».
En todo caso, las autoridades del país han pedido a los turistas mantener la calma, estar informados y seguir en todo momento las instrucciones oficiales de seguridad dadas por la autoridad pertinente.
La devastadora inundación y deslave habría estado causada por «el colapso de un glaciar» río arriba, según ha indicado este jueves el Servicio Geológico de Estados Unidos, que ha declarado que las imágenes por satélite estudiadas han llevado a la conclusión de que «no tuvo lugar un terremoto» en la zona que pueda estar vinculado con la catástrofe.
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