El Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga ha logrado una nueva sentencia condenatoria por intrusismo profesional contra una mujer que realizaba limpiezas dentales con ultrasonidos en perros sin contar con titulación veterinaria ni estar colegiada. La denuncia fue interpuesta ante el Seprona, la unidad de la Guardia Civil especializada en protección de la naturaleza, y ha culminado con una resolución judicial que la institución considera un paso firme en la defensa de la profesión y del bienestar animal.
Según la sentencia, los hechos se remontan al menos a enero de 2022. La condenada era titular de una peluquería canina que operaba desde su domicilio y publicitaba sus servicios a través de una página web y redes sociales. Entre esos servicios incluía la limpieza dental con ultrasonidos como un complemento a la peluquería canina, una práctica que, según el fallo judicial, constituye un acto clínico de competencia exclusiva de los veterinarios.
La segunda en un año
La sentencia condena a la acusada a seis meses de multa, a razón de ocho euros diarios, por un delito de intrusismo profesional. La mujer expresó su conformidad con la pena solicitada tanto por el fiscal como por la acusación particular ejercida por el Colegio de Veterinarios.
Esta resolución es la segunda condena por intrusismo profesional que obtiene el Colegio de Veterinarios de Málaga en el último año, lo que, según la propia institución, «refuerza la línea de actuación emprendida frente a prácticas ilegales que ponen en riesgo la salud de los animales y pueden comprometer también la salud pública».
El Colegio de Veterinarios de Málaga suma su segunda condena por intrusismo profesional en menos de doce meses
Acto clínico, no estético
Durante el procedimiento judicial se aportaron informes periciales elaborados por dos veterinarias colegiadas, especialistas en odontología y cirugía maxilofacial veterinaria. Ambas, junto con el vocal de Intrusismo Profesional del Colegio, José María Ramírez Cuevas, concluyeron que la limpieza dental con ultrasonidos no es un servicio estético sino un acto clínico que requiere formación específica y, en muchos casos, sedación del animal.
Realizar este tipo de intervenciones sin anestesia ni supervisión veterinaria no solo constituye un delito, sino que puede provocar daños en la boca del animal, estrés severo e incluso complicaciones de salud más graves.
Las periciales acreditaron que limpiar los dientes con ultrasonidos a un perro es un acto clínico y no un servicio de peluquería
El Seprona, clave
El Colegio ha destacado el papel del Seprona en la tramitación del caso, señalando que la coordinación con los agentes de esta unidad ha resultado determinante para el buen resultado del procedimiento. Ambas instituciones mantienen una colaboración activa en materias relacionadas con el bienestar animal, la legalidad profesional y la salud pública.
Tras la sentencia, el Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga ha hecho un llamamiento a todos sus colegiados para que colaboren en la detección de prácticas irregulares. La institución pide que se comunique cualquier indicio de intrusismo profesional con el objetivo de proteger tanto a los animales como al conjunto de la profesión.



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