Paso importante para determinar dónde se situará la futura Rosaleda. El estudio de alternativas de ubicación, contratado por las tres administraciones propietarias -Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Diputación- avanza que la peor de las tres opciones que aún seguían activas es la de seguir en Martiricos debido a su limitación de crecimiento.
Tal y como concluye el estudio, la actual ubicación tan solo podría ser ampliable desde los 30.000 actuales hasta los 43.000 espectadores, una cifra que podría quedarse algo escueta viendo el crecimiento de la masa social del malaguismo en los últimos años. Sin embargo, tanto Cayetano -en la zona del Puerto de la Torre- como la ampliación de la Universidad, se podría realizar un campo de hasta 55.000 personas.
Fuentes de las tres administraciones propietarias de La Rosaleda han explicado que esta clasificación se debe a limitaciones de capacidad y crecimiento futuro, restricciones de diseño y funcionalidad, menor potencial de interés para la inversión privada, mayor coste de construcción, complejidad de ejecución y plazos, y disponibilidad de aparcamiento y operativa del recinto.
El análisis, realizado por la UTE que forman Técnica y Proyectos, SÄ (Typsa) y Fenwick Iribarren, SL, responde al contrato realizado por Promálaga para evaluar las diferentes alternativas disponibles en la ciudad para el futuro estadio.
Las limitaciones de la Rosaleda
La parcela actual, en el barrio de Martiricos, «limita las posibilidades de ampliación fuera del estadio», según las conclusiones del estudio: su capacidad de adaptación a futuras necesidades deportivas, comerciales o de grandes eventos reduciría las oportunidades de albergar competiciones y acontecimientos de primer nivel internacional, algo que se antoja primordial por parte de las tres administraciones para realizar la ampliación.
Además, la configuración de la parcela dificulta la implantación de los estándares más exigentes de UEFA y FIFA, es más difícil generar ingresos durante todo el año y su remodelación sería más cara que construir un nuevo estadio desde cero. El análisis también se detiene en los plazos de la obra, pues al tratarse de un entorno urbano consolidado obliga a trámites más lentos y, por tanto, plazos superiores.
Pese a su ubicación céntrica e integración urbana, el estudio concluye que La Rosaleda supondría menor capacidad, imposibilidad de ampliación, menos funcionalidad, menor potencial de financiación privada, mayores costes y peores plazos de ejecución.
Además, la remodelación llevaría consigo su demolición completa y el Málaga CF tendría que jugar en una instalación provisional, con el sobrecoste y la reducción de aforo que eso supondría, mientras duran las obras.



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