Una menor en estado muy grave por quemaduras fue evacuada desde Melilla hasta Málaga en un avión medicalizado, en una operación que requirió la coordinación de los controladores aéreos para agilizar su aterrizaje. La maniobra por parte de los controladores fue clave para agilizar el desplazamiento y permitir que todo saliese bien. Los propios controladores expresaron su deseo de que « ojalá la pequeña se recupere pronto».
Según detallaron los controladores en sus redes sociales, nada más despegar de Melilla, el avión medicalizado recibió autorización para volar prácticamente en línea recta hacia el aeropuerto malagueño, que en ese momento operaba en configuración sur. Esta disposición determina las pistas y los procedimientos que se utilizan para los despegues y aterrizajes en función de las condiciones operativas.
Vuelos desviados y salidas detenidas
La prioridad era facilitar que la menor llegara cuanto antes a tierra. Para ello, los controladores la posicionaron para realizar una aproximación directa a la pista 31 del aeropuerto de Málaga, con el propósito de acortar el recorrido previo al aterrizaje. Esta maniobra requirió coordinar los movimientos de otras aeronaves que se encontraban operando en el aeropuerto y hubo que desviar algunos vuelos para facilitar la operación.
Además, detuvo momentáneamente las salidas de otras aeronaves y prolongó la maniobra de aproximación de otro tráfico que se dirigía a la pista 12 por el norte. La operación no terminaba con el aterrizaje. Una vez que el avión medicalizado tomó tierra en Málaga, una ambulancia esperaba en el aeropuerto para trasladar a la menor al hospital. La menor fue trasladada al hospital y, por el momento, no ha trascendido su estado de salud.
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