Han pasado ya varios días desde que las máquinas del Ayuntamiento de Málaga talaran el histórico ficus de la plaza Juan Ruiz Sánchez, en el barrio de La Paz, tras el desprendimiento de una rama de gran tamaño. Pero la ausencia del árbol sigue notándose cada vez que alguien cruza el espacio: donde antes había sombra y una copa que cubría buena parte de la plaza, ahora solo queda un hueco. Y ese vacío, según cuentan los propios vecinos y vecinas consultados por este medio, pesa mucho más de lo que cabría esperar.
«El pasar ahora por la plaza y verla desierta sin el árbol como que provocaba mucha, mucha tristeza», resume una de las vecinas consultadas, que reconoce que el cambio de imagen del lugar se ha notado desde el primer día. Otro residente reflexiona sobre el fondo del problema: «Quizás habría que tener un poquito más de conciencia ecológica, e incluso [con] un árbol que era tan, tan histórico».
Reacción del barrio
Entre quienes pasean a diario por la plaza, la sensación predominante es de disgusto con la forma en que se ha resuelto la situación. «Fatal. O sea, me parece un horror que hayan hecho este destrozo», lamenta un vecino, que apunta directamente a la gestión previa del árbol: «Creo que había otro tipo de posibilidades. Lo podrían haber arreglado de otra manera».
«Fatal. Me parece un horror que hayan hecho este destrozo»: el disgusto vecinal con la tala del ficus de La Paz
En la misma línea se pronuncia otro de los testimonios recogidos, que pone el acento en el mantenimiento del arbolado: «Estoy preocupado por el motivo que ha llegado a que lo hayan tenido que talar. Una tala, aunque fuera mínima, a tiempo hubiese evitado que una de estas inmensas ramas hayan caído». Para este vecino, el árbol representaba mucho más que un elemento decorativo: «Un árbol que lleva aquí un montón de años y que da mucha sombra y que aporta mucho», señala, lamentando que finalmente se haya optado por talarlo por completo.
Sombra que no volverá pronto
Más allá del disgusto por la tala en sí, el testimonio que más resume el sentir general de la plaza tiene que ver con el tiempo. La sombra que ofrecía el ficus, coinciden varios vecinos, no va a recuperarse de un día para otro con la plantación de un nuevo ejemplar. «La sombra que teníamos termina una vez que ya se ha eliminado [el árbol]. El plantar otro en sustitución del que había me parece bien», admite uno de los residentes, que sin embargo añade una reflexión que resume el ánimo agridulce con el que se recibe la reposición: «Para cuando el árbol nos dé un poquito de sombra, ya no estaremos aquí».
Esa frase resume bien el estado de ánimo con el que el barrio de La Paz encara los próximos meses: conformidad con que se plante un nuevo árbol, tal y como ha anunciado el Ayuntamiento, pero también la certeza de que la plaza tardará años, quizá décadas, en recuperar la sombra y la vida que tenía bajo la copa del ficus talado.



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