«¡Por fin, Rafa!», gritaba uno de los primeros grupos que accedía al interior de la cafetería El Diamante, mientras se fundían en un fuerte abrazo con el nuevo dueño del local de calle Pozos Dulces, Rafael López Taza. Un simple detalle que refleja la importancia que siempre ha tenido esta cafetería en el Centro de Málaga para los vecinos y trabajadores del Centro, donde cada vez se hace más complejo encontrar un local que apueste por los productos de toda la vida.
A las 8.00 horas de la mañana abría de nuevo las puertas al público este emblemático local, que ha estado abierto durante 77 años. Antiguamente, bajo el nombre de ‹El Brillante› en la calle Compañía y, posteriormente, como ‹El Diamante› en Pozos Dulces. Desde 1997, Mariví y su marido Francis servían cada mañana centenares de desayunos al más puro estilo malagueño, pero este 2026 llegaba su momento de descansar: cerraron la persiana para afrontar su jubilación.
Muchos lamentaron esta périda de identidad en un Centro cada vez más adaptado a clientes foráneos. Por suerte apareció Rafael López Taza, ex Hermano Mayor de la Sagrada Cena, a escasos metros del local, y cliente habitual de El Diamante. Consiguió llegar a un acuerdo con los dueños y, desde el mes de mayo, se puso manos a la obra para recuperar la esencia de la cafetería y poder reabrir cuanto antes.
Cinco meses después, El Diamante vuelve a andar manteniendo los precios populares que siempre quisieron respetar Mariví y Francis. Lo hace con su mítica leche de fresa, los bocadillos de salchichón de Málaga y la mantequilla Zas. Con una estética renovada, pero que respeta a la perfección la esencia y la tradición de un local emblemático.
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