Los precios de la Feria de Málaga, que encara este miércoles su quinto día, han sido criticados por parte de los asistentes. «Si los bajasen tampoco pasaría nada», indica una mujer que reconoce que el valor de los cacharritos y de los puestos están «acordes a todas las subidas». Varios feriantes explican, en conversaciones con el programa Enferiados de 101TV, el porqué de estos precios: «Hay muchos gastos».
«Si trabajaran en la Feria, verían los precios baratos», asegura Juan Tudela. En su puesto, chutar dos penaltis a portería tiene un coste de cuatro euros, y, como premio, se reparte un peluche. Su jornada laboral comienza entre las 18 y las 19 horas, y llega a casa a las 08.00 horas del día siguiente. «Las horas de sueño son limitadas»: se levanta sobre las 15.00 horas. «No paramos», agrega.
Costes de un feriante
A esas horas de trabajo, hay que sumarles los «muchos gastos» que le supone a un feriante tener su puesto abierto para el disfrute de los malagueños. Manuel Rosa, dueño del puesto de tiro ‹Manolín›, explica que debe hacer frente a la cuota de autónomo; pagar luz y agua, no sólo de su tenderete, también del lugar donde tienen estacionadas las caravanas; la gasolina «está a dos euros» y deben desplazarse de otros pueblos; y tiene que cuatro trabajadores a los que pagar sueldos y asegurar.
«La gente sólo ve lo bonito, no están viendo lo que hay detrás», protesta. Para hacer frente a esos gastos, el precio lanzar dardos a globos, el principal atractivo de su puesto, está en tan sólo cuatro euros. Y, además, quien acierta los disparos gana un peluche gratis.
Entendimiento generalizado de los precios
Los asistentes a la Feria de Málaga consultados por Enferiados entienden los precios, aunque muestran su malestar. La madre de dos niños pequeños, un chico y una chica que frecuentan El Ratón Vacilón y el Ala Delta, considera que «la cosa está muy cara» y los precios «son altos». «Pero bueno, es una vez al año y hay que disfrutar», añade.
Los tres «han acordado» un máximo de cacharritos «en total»: cinco atracciones. Aunque no se acaba ahí su disfrute de la Feria, también visitan algunas casetas. «Me gusta bailar», explica el joven. Pablo, que también ha atendido a los micrófonos de 101TV, considera que los precios «están bien, no son demasiado caros» y están «equilibrados con el precio de la verdura».
«Al final todo ha subido, está todo más caro, qué le vamos a hacer», esa es la tónica habitual entre los malagueños. Están «acordes a todas las subidas», apunta una mujer, que agrega que «tampoco pasaría nada» si «bajasen» los precios.
El jueves comienza «lo fuerte»
Entre el lunes y el miércoles, la frecuencia a la Feria es «tranquila», explica Manuel, pero desde el jueves comienza «lo fuerte», que finalizará el hasta el sábado 22, con el colofón de esta festividad. Es en ese tramo final, cuando el Cortijo de Torres recibe más asistente de visitantes de otros pueblos y de personas que disfrutan de sus vacaciones.
Cuenta que el lunes «la cosa estuvo floja», aunque dentro de los estándares del año pasado. Por el puesto de Juan pasa «muchísima gente, muchísimos niños». Agradece «mucho» esa acogida y agrega que «se pasa muy bien».
¿Cuánto dinero se gastan los visitantes de la Feria?
Preguntados por cuánto dinero se pueden gastar de forma regular sus clientes, apuntan a que depende de «cuánto se piquen». Normalmente, la gente dispara en el puesto ‹Manolín› entre una y tres veces, pero también hay quien quiere seguir probando.
De hecho, Juan cuenta que el lunes «un chaval se gastó 15 0 20 euros» tratando de marcar un penalti, «y encima le compró un peluche a la muchacha con la que venía». «La gente se pica, la verdad», reconoce Juan.


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