La Policía Nacional ha arrestado en Málaga a una empleada de una residencia de mayores, señalada como responsable de robar joyas y dinero a varias personas que viven en el centro. Las diligencias, que han logrado aclarar cinco denuncias distintas por hurto, terminaron con un segundo arresto: el de un hombre que fue pareja de la investigada, encargado presuntamente de convertir en dinero las piezas mediante su venta en tiendas de compra-venta de oro. En conjunto, lo sustraído asciende a más de 9.000 euros.
La investigación esclarece cinco denuncias por hurto en el mismo centro de la capital malagueña
Origen de la denuncia
El caso lo lleva un equipo de investigación de la Comisaría de Distrito Este malagueña, demarcación donde se encuentra el centro. Todo arrancó cuando una familia denunció que habían desaparecido joyas de la habitación de un residente, en la zona este de la capital.
A raíz de esa primera denuncia, los investigadores fueron conociendo otros episodios parecidos, siempre dentro de la misma residencia y afectando a personas mayores en una situación de especial fragilidad.
Un patrón sospechoso
Siguiendo el rastro, la Policía puso el foco en una trabajadora del centro dedicada a labores de cuidado directo a los residentes. Los agentes constataron que accedía, sin justificación aparente, a dormitorios que no le correspondían según el reparto de funciones fijado internamente por la propia residencia.
La sospechosa, de 39 años, entraba en habitaciones ajenas a su cometido dentro de la residencia
Según explican fuentes policiales, la investigada, de 39 años, se habría valido de la debilidad de las personas a su cargo y de la confianza que le daba su trabajo diario junto a ellas para moverse por estancias ajenas a su cometido, en un intento de no llamar la atención si los robos salían a la luz.
La venta de las joyas
El siguiente paso de la investigación fue localizar el destino final de las joyas. Ahí apareció la figura de un excompañero sentimental de la sospechosa, quien había puesto a la venta varias piezas de oro en distintos comercios especializados en la compra de este metal. Su valor conjunto superaba los 9.000 euros. Los propietarios legítimos identificaron las joyas como propias tras un reconocimiento fotográfico realizado por los investigadores
Dos personas detenidas
Con las evidencias reunidas, los agentes procedieron al arresto de ambos por su presunta participación en los hechos. El asunto queda ahora en manos de la Justicia, encargada de determinar el grado de responsabilidad de cada uno.
Casos como este vuelven a poner sobre la mesa la exposición de los mayores dependientes ante posibles abusos dentro del propio entorno asistencial, un ámbito en el que el trato cercano y cotidiano con el personal cuidador puede convertirse en una vía de acceso si fallan los controles internos del centro.



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