Mañana ajetreada en el Ayuntamiento de Málaga para abordar uno de los proyectos más demandados de la ciudad: la construcción de la Nueva Rosaleda. Tal y como ha podido confirmar 101TV, Jamal Satli Iglesias, representante de BlueBay, compañía propietaria del 49% de las acciones de NAS Spain en el Málaga CF, ha mantenido una reunión con el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, para trasladarle la voluntad de la cadena hotelera de colaborar en la construcción del futuro estadio.
En un primer momento, BlueBay había condicionado su posible participación en el proyecto a que el nuevo recinto deportivo se mantuviera en Martiricos. Sin embargo, las explicaciones ofrecidas por el regidor malagueño durante el encuentro parecen haber provocado un cambio de postura. De la Torre ha entregado a Satli Iglesias el estudio municipal que defiende los terrenos de la ampliación de la Universidad, en la zona de Teatinos, como la ubicación ideal para levantar el futuro estadio.
Esta información ha llevado a BlueBay a replantear su posición inicial y a mostrarse abierta a participar en el proyecto, incluso si finalmente se desarrolla fuera de Martiricos. No obstante, la cadena hotelera mantiene una condición fundamental para dar el paso: que el Málaga CF forme parte de la propiedad del estadio y pueda beneficiarse económicamente de su explotación.
Intención de entrar en el proyecto, pero con una línea roja
Las explicaciones del Ayuntamiento parecen haber encontrado una respuesta favorable en BlueBay, que ahora contempla la posibilidad de colaborar en la construcción de la Nueva Rosaleda en los terrenos de Teatinos. Pese a esta mayor predisposición, la compañía hotelera ha trasladado una línea roja que considera indispensable para implicarse económicamente en la operación: el Málaga CF debe ser copropietario del estadio y obtener ingresos derivados de su explotación.
Según las fuentes consultadas por este medio, BlueBay considera que esta es la única fórmula que permitiría al club aprovechar el nuevo recinto como un activo estratégico para su crecimiento económico. La inversión en el estadio no se entendería únicamente como una aportación para levantar una nueva infraestructura deportiva, sino también como una oportunidad para que la entidad blanquiazul pueda generar recursos a través de su actividad y de la explotación de las instalaciones.
En este sentido, la postura de la compañía está condicionada por el modelo de propiedad y gestión que se establezca para la Nueva Rosaleda. Si los tres actuales propietarios del proyecto optan por un sistema en el que los ingresos derivados de la explotación del estadio se repartan exclusivamente entre las instituciones, BlueBay no participará en la iniciativa.
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