El Feyenoord vuelve a Sevilla por segunda vez en esta 2026. En enero ya se enfrentó al Real Betis Balompié en competición europea, pero ahora regresa para Champions League. Más de 3.500 aficionados neerlandeses de un histórico de la Eredivisie han invadido la capital andaluza y entre ellos se verán banderas de Marruecos por parte de unos radicales que además se atreven con consignas prohibidas de tinte antisemita con trasfondo geopolítico.
La visita del Feyenoord a Sevilla para medirse al Real Betis ha vuelto a poner bajo la lupa el comportamiento y la singular idiosincrasia de una de las aficiones más complejas del fútbol europeo. Lejos de lucir únicamente el blanco y el rojo de su club, las gradas del equipo de los Países Bajos suelen poblarse inesperadamente de banderas de Marruecos combinadas con cánticos radicales y prohibidos por las autoridades.
Aunque a simple vista parezca una mezcla incongruente para un equipo neerlandés, este fenómeno responde a una profunda realidad demográfica en Róterdam y a un oscuro historial de provocación extrema en su liga local que ahora se traslada a los torneos internacionales.
Cánticos polémicos a favor de Hamás
Los ultras neerlandeses siempre han tenido fama de conflictividad. En general casi todos los países de centroeuropa cuentan con aficiones difíciles cuando viajan fuera de casa. Entre los más de 3.500 aficionados del Feyenoord que hagan el famoso corteo por las calles de Sevilla se verán banderas de Marruecos y entre sus cánticos (aunque no se entiendan) igual sale a relucir su antisemitismo.
Para entender por qué los ultras del Feyenoord recurren a estas consignas contra los judíos (cánticos tales como «Hamas, Hamas, joden aan el gas» o referencias similares), hay que analizar cómo se construyó la identidad del equipo rival, el Ajax de Amsterdam, considerado un equipo semita y que apoya la causa de Israel.
Históricamente, el Ajax de Ámsterdam ha estado muy vinculado a la comunidad judía de la ciudad. Aunque hoy en día es un vínculo más simbólico que demográfico, la propia afición del Ajax adoptó orgullosamente esa identidad: se autodenominan «los judíos» (Joden), despliegan banderas de Israel en sus gradas y cantan canciones tradicionales hebreas.
Al no existir una rivalidad religiosa real en el país, los ultras radicales del Feyenoord (y de otros equipos neerlandeses como el ADO Den Haag) empezaron a utilizar el antisemitismo como el arma verbal más hiriente posible contra los hinchas del Ajax. Para ellos, cualquier símbolo, cántico o consigna antisemita o pro-Hamas es una herramienta que instrumentalizan para atacar el orgullo de su máximo rival.
El choque ante el Real Betis vuelve a demostrar que los estadios de fútbol no son burbujas aisladas de la realidad del continente. Entre la expresión legítima de una doble identidad de sus jóvenes de origen marroquí y las intolerables provocaciones antisemitas heredadas de su liga local, la grada de Róterdam sigue siendo un polvorín indescifrable para muchos. Sevilla, desde luego, está notando la presencia de la afición del Feyenoord.
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