La Hermandad de la Paz ha decidido poner fin a la etapa de Ernesto Sanguino como capataz de la cofradía tras diez años al frente de sus pasos. El relevo, anunciado esta semana por la corporación del Domingo de Ramos, fue ampliamente analizado en el programa ‹Al Cielo›, donde los colaboradores coincidieron en que la decisión responde a una pérdida de confianza que se había ido gestando durante los dos últimos años.
La hermandad ha designado a Fernando Adriaensens como capataz del palio de la Virgen de la Paz y a Javier Díaz Espinosa como capataz del paso del Señor de la Victoria, cerrando así una etapa que, según se apuntó en el programa, «se venía anunciando desde hace bastantes meses».
De esta forma, Ernesto Sanguino ha perdido la última hermandad que le quedaba en la Semana Santa de Sevilla después de que el Baratillo, Bellavista y la Macarena dejarán de contar con sus servicios como capataz de alguno de sus pasos.
Los motivos del relevo
Uno de los motivos que ha desencadenado esta desvinculación se produjo el pasado Domingo de Ramos delante del palio de la Virgen de la Paz. Según relató Alberto Álvarez, uno de los auxiliares de Ernesto Sanguino comenzó a vociferar menosprecios e insultos; lo que generó un ambiente de tensión durante la estación de penitencia.
Tras la Semana Santa, la hermana mayor de la Paz, Concha Rubio, le solicitó a Ernesto Sanguino que presentara una renovación de su equipo de auxiliares para suplir las bajas que ha tenido en los dos últimos años. Finalmente, la nueva plantilla no convenció a la máxima dirigente de la hermandad del Domingo de Ramos.
«Cuando la gente que trabaja contigo, la que tú confías, te ha ido abandonando estos años y tienes que recurrir a remiendos de remiendos, evidentemente tu equipo no es bueno. La hermandad ha dicho hasta aquí»
Radicalización de un sector de la cuadrilla
Por otra parte, el programa también evidenció la patente polarización y radicalización de un minoritario sector de la cuadrilla del Señor de la Victoria. Este grupo ultra integrado por jóvenes costaleros con poca experiencia en el mundo de abajo, se habrían dedicado a criticar y a cancelar a toda aquellas personas que públicamente hubiera manifestado su preferencia por un cambio de martillo.
Tanto es así que este colectivo radicalizado también habría llegado a increpar a aspirantes y a miembros de la cuadrilla que habrían participado en igualás del que fuera capataz de la corporación, Antonio Santiago o del nuevo capataz del Señor de la Victoria, Javier Díaz Espinosa.
El nazareno que tocó el llamador del palio de la Paz
Otro de los motivos que habría generado discrepancias entre el capataz y la junta de gobierno sucedió en la tarde del Domingo de Ramos de 2025. A la altura del Arenal, un oficial de junta revestido de nazareno tuvo que tocar el llamador y bajar el palio de la Dolorosa ante las ineficaces indicaciones que le ordenó al capataz para que hiciera lo propio.
Aunque durante el debate se evitó señalar responsabilidades concretas sobre el capataz o el miembro de junta implicado, sí se coincidió en que una situación de ese tipo no debería producirse y que evidenciaba la tensión existente entre ambas partes.
También se explicó que la actuación estuvo motivada por cuestiones relacionadas con los horarios y el cumplimiento de las órdenes que se estaban dando durante la estación de penitencia. En ese sentido, se recordó que corresponde al fiscal de paso velar por el correcto desarrollo de la cofradía y ordenar las maniobras cuando las circunstancias lo requieren.
No obstante, los participantes coincidieron en que el hecho de que fuera necesario llegar a ese extremo reflejaba el grado de deterioro que había alcanzado la situación, reforzando la idea de que la Hermandad de la Paz necesitaba abrir una nueva etapa al frente de sus cuadrillas.
Las dimisiones
El mismo día que se anuncia el nombramiento de los nuevos capataces y la salida de Ernesto Sanguino, también trascendió a la sociedad cofrade la dimisión de cuatro oficiales de la junta que preside Concha Rubio tras el fallecimiento del que fuera hermano mayor, Manuel Recio.
Al parecer, estas dimisiones vendrían motivadas por discrepancias con la gestión de la nueva hermana mayor desde que asumió el cargo tras el fallecimiento de Recio. Además, según ha podido conocer este medio, algunos de estos miembros entendían que se deberían haber convocado elecciones tras la irreparable pérdida del máximo dirigente de la cofradía que tan solo llevaba un año en el cargo.
Independientemente de los motivos expuestos, estas cuatro renuncias fueron filtradas a la par que se conocía la desvinculación de Ernesto Sanguino, por lo que parece lógico que esta decisión también haya podido influir en la dimisión de estos cuatro oficiales entre los que se encuentran; el consiliario segundo, el diputado mayor de gobierno, el promotor sacramental y el consiliario tercero.



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