Sevilla ha sido una de las provincias donde la Guardia Civil ha desarrollado la macrooperación que ha permitido desarticular dos organizaciones criminales internacionales dedicadas a la fabricación y distribución de tabaco de contrabando. El dispositivo, llevado a cabo de forma coordinada en distintos puntos de España, se ha saldado con 50 detenidos, el desmantelamiento de seis fábricas clandestinas y la intervención de más de 20 millones de cigarrillos, además de 38,4 toneladas de hoja y picadura de tabaco valoradas en más de 10 millones de euros.
La actuación incluyó un total de 23 registros en viviendas, inmuebles y naves industriales de las provincias de Sevilla, Alicante, Cuenca, Huelva, Murcia y Toledo. Durante los registros también fueron incautados 18 vehículos, 170.000 euros en efectivo, armas de fuego y numerosos dispositivos electrónicos encriptados que presuntamente utilizaban las organizaciones para coordinar su actividad.
Una investigación de años
La investigación comenzó hace más de siete años a partir de información compartida por distintos organismos policiales europeos. A lo largo de este tiempo, la Guardia Civil fue recopilando pruebas que permitieron identificar a dos grupos criminales con una importante implantación en España y dedicados a la producción ilegal de tabaco para su distribución en varios países europeos.
Las pesquisas también permitieron localizar distintas instalaciones clandestinas desde las que se fabricaban cigarrillos destinados tanto a las propias organizaciones como a otros grupos dedicados al contrabando. Según la investigación, la mercancía tenía como destino países como Portugal y Francia, sin descartar que también llegara al Reino Unido.
Las fábricas ilegales estaban preparadas para asumir todo el proceso de producción, desde la elaboración hasta el empaquetado y almacenamiento del tabaco. Además, contaban con espacios destinados al alojamiento permanente de los trabajadores, que permanecían en las instalaciones mientras desarrollaban su labor.
Los agentes comprobaron que las condiciones de habitabilidad dependían del rango que ocupaba cada persona dentro de la organización. Mientras los responsables disponían de estancias con mejores condiciones, el resto de los trabajadores vivía hacinado y en una situación de clara precariedad dentro de las propias naves.
Amplia colaboración policial
La operación ha permitido desmantelar cuatro fábricas que se encontraban en funcionamiento y otras dos que estaban inactivas, todas ellas dedicadas presuntamente a falsificar marcas de tabaco de reconocido prestigio. Entre los arrestados figuran dos personas reclamadas por la Justicia de Polonia, mientras que siete investigados han ingresado en prisión provisional.
La investigación ha sido desarrollada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil junto a unidades de Policía Judicial de varias provincias, entre ellas Sevilla, y ha contado con la colaboración de EUROPOL, OLAF y numerosos cuerpos policiales y aduaneros europeos. Las diligencias continúan abiertas y no se descartan nuevas actuaciones.



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