El tercer capítulo de la serie de fotografías históricas emitido en ‹Al Cielo› de 101TV realizó un recorrido por la evolución del misterio del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana, analizando cómo ha cambiado su configuración desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.
A través de imágenes históricas y documentación inédita, el programa repasó las distintas posiciones de las figuras, las decisiones que marcaron el devenir del conjunto y el debate sobre una posible recuperación de la concepción original ideada por Antonio Castillo Lastrucci.
De la iconografía tradicional al ambicioso misterio
En primer lugar, es importante reseñar que el Santísimo Cristo de las Tres Caídas procesionó en solitario junto a un cirineo atribuido a Duque Cornejo desde el siglo XVIII hasta el primer tercio del siglo XX. No obstante, a principios del siglo pretérito hubo varios intentos de diseñar un nuevo misterio pero finalmente se desechó la idea.
Sería en 1938, cuando Antonio Castillo Lastrucci presentó un boceto formado por once figuras. En él aparecían, además del Señor y el Cirineo, María Magdalena abrazada a los pies de Cristo, un romano atizando la cruz del señor con una cala, las Mujeres de Jerusalén con dos niños, un centurión a caballo y un esclavo etíope tirando de la cuerda enrollada en la cruz de Cristo. Una imagen cristífera que dista bastante de la actual, por lo que se podría intuir que el imaginero pudo proponer realizar un nuevo Cristo que sustituyera al que permanece hasta nuestros tiempos.
Era muy habitual que Castillo Lastrucci incluyera en sus proyectos de misterio la sustitución del titular primitivo por uno nuevo de su factura. Eso haría en los Panaderos y en San Gonzalo.
Sin embargo, el entonces canónigo y director espiritual, de la hermandad Sebastián y Bandarán, rechazó aquella propuesta al considerarla excesivamente recargada y entender que las dimensiones del paso impedían albergar semejante composición. Como consecuencia, el misterio definitivo nació muy simplificado respecto al proyecto original. Finalmente incluyó: el centurión a caballo, el esclavo etíope, las el grupo de las mujeres de Jerusalén y el cirineo con la cruz.
Un misterio que se estrenó por fases
El programa recordó que el conjunto no apareció de una sola vez. Su incorporación fue progresiva. En 1940 únicamente procesionaban el Señor, el esclavo etíope y el grupo de las Mujeres de Jerusalén, mientras que el centurión romano, el caballo y el Cirineo fueron incorporándose posteriormente hasta completar la escena que hoy se conoce.

Las fotografías analizadas permitieron comprobar cómo las Mujeres de Jerusalén ocupaban inicialmente posiciones muy diferentes a las actuales. En algunas instantáneas aparecían adelantadas, mirando directamente al rostro del Señor, mientras que en su posición primitiva aparecían en la cara derecha de la mesa del misterio, no en la izquierda donde se encuentran en la actualidad. Es por ello que los colaboradores solicitaron que regresen a su posición primitiva.

El caballo pasa a la trasera
Uno de los cambios más importantes llegó en 1962, cuando Sebastián y Bandarán promovió trasladar el caballo a la parte trasera del paso para despejar la visión frontal del Cristo, al considerar que el volumen del equino le restaba protagonismo a la imagen titular.
Aquella configuración permaneció durante doce años y quedó reflejada en numerosas fotografías históricas analizadas durante el programa. Los expertos explicaron que Castillo Lastrucci había concebido al caballo en la delantera porque había corregido deliberadamente sus proporciones: redujo el cuerpo y aumentó el tamaño de la cabeza para compensar el efecto óptico desde la posición original. Colocarlo detrás, señalaron, rompía esa intención escultórica.

La controversia fue aún mayor en 1967, cuando la hermandad celebró un cabildo para debatir la eliminación completa del misterio y recuperar la antigua iconografía del Señor con el Cirineo a petición del citado canónigo y director espiritual. Finalmente, la propuesta fue rechazada por 65 votos frente a 35, permitiendo la continuidad del conjunto escultórico.
Tras el estreno del paso de Guzmán Bejarano y el fallecimiento de Sebastián y Bandarán, el caballo y centurión regresó nuevamente a la delantera en 1974, recuperando parcialmente el planteamiento ideado por Castillo Lastrucci.
La pérdida de las telas encoladas
Uno de los momentos más destacados del programa estuvo dedicado al grupo de las Mujeres de Jerusalén, considerado por los participantes como uno de los conjuntos más brillantes realizados por Antonio Castillo Lastrucci.
Las fotografías de los años cuarenta mostraban las figuras formando todavía un único bloque escultórico, con las características telas encoladas modeladas por el imaginero, que aportaban movimiento, profundidad y una intensa expresividad al conjunto.
Durante décadas las imágenes fueron sobrevestidas con telas colocadas sobre aquellas vestiduras originales. Sin embargo, alrededor de 2005 la hermandad decidió separar completamente las figuras para convertirlas en imágenes de candelero; una intervención que supuso la desaparición de la unidad escultórica original.
Según se explicó durante el programa, las Mujeres de Jerusalén fueron las figuras que peor suerte corrieron dentro del misterio, ya que sufrieron el desbastado más agresivo. Otras imágenes, como el Cirineo, conservaron mejor su estructura y aún mantienen parte de la policromía original.
Los colaboradores señalaron que, gracias al escaneado digital, la fotogrametría y el modelado tridimensional, hoy sería técnicamente posible reconstruir aquellas telas encoladas y devolver al grupo la apariencia concebida por Castillo Lastrucci. Entre los posibles autores estarían Darío Fernández, Álvaro Abrines o Fernández Parra.
De hecho, revelaron que desde hace años un miembro de la Comisión Artística de la Hermandad de la Esperanza de Triana viene defendiendo internamente la recuperación de estas figuras y de su concepción original, aunque el proyecto todavía no ha podido materializarse.



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