Hay un perfume distinto en la collación de la Magdalena. Huele a cera recién fundida y a flores que aguardan su turno. La Hermandad del Amparo vive las últimas horas antes de uno de los días más grandes de su historia: a solo tres días de la coronación canónica de su titular, la hermana mayor, Paquibel Ruiz, echa la vista atrás y hace balance de un camino que, asegura, se ha disfrutado intensamente, aunque ahora toca vivirlo con más nervios que nunca.
La hermana mayor se muestra además muy satisfecha con los cultos previos. «Hemos tenido unos días preciosos», afirma, y destaca una novena a la que han acudido «todos los hermanos y muchísimas hermandades que han querido darnos su cariño y compañía».
La elección de la Real Parroquia de Santa María Magdalena como escenario de la coronación no es casual. Para Ruiz, la devoción más auténtica a la Virgen es la de quienes forman la feligresía, aunque su alcance llegue mucho más lejos. «Aquí nunca, nunca, nunca está la Virgen sola, siempre hay alguien, las velitas todas encendidas», describe, y subraya que es algo que llama mucho la atención.
«La Virgen no necesita una corona»
La elección de la Real Parroquia de Santa María Magdalena como escenario del acto no es casual. Para la hermana mayor, la devoción más auténtica es la de quienes forman la feligresía, aunque el alcance de la Virgen llegue mucho más lejos. «Aquí nunca, nunca, nunca está la Virgen sola, siempre hay alguien, las velitas todas encendidas», describe, subrayando que es una estampa que llama poderosamente la atención de quien visita el templo.
De este camino, la hermandad se quedará con los lazos creados con las demás hermandades de la parroquia y con los grupos parroquiales y, sobre todo, con la obra social.
La obra social con Regina Mundi, un compromiso que seguirá
En este capítulo, la hermana mayor es tajante: «La obra social no se ha terminado, la obra social va a continuar muchísimos años». La hermandad ha querido dar a conocer mejor la labor de Regina Mundi, una comunidad que, por sus reglas, no puede pedir. De ahí la invitación de Ruiz a acudir personalmente para conocer de primera mano sus necesidades.
Por ello, deseó que, de cara a esta efeméride, se hable de las hermandades de Sevilla por su vertiente caritativa y que se otorgue a la coronación su verdadero sentido.
Un regalo de los sacerdotes en la corona
Ruiz adelantó, además, un detalle entrañable que apenas será visible, pero que estará presente en la corona: un regalo de los sacerdotes vinculados a la parroquia y a la hermandad. Se trata de la tuerca que se enrosca al perno de la corona, una pieza con forma de Buen Pastor.
El obsequio llega tanto del clero parroquial actual como de los sacerdotes que han tenido relación con la sede canónica de la corporación y de los sacerdotes hermanos del Amparo. Un gesto discreto que simboliza el sostén espiritual de quienes han acompañado a la Virgen a lo largo de los años.
Para terminar, la hermana mayor tuvo palabras de agradecimiento para los hermanos que trabajan, muchas veces en el anonimato, para dejar preparados todos los cultos. Ellos, con su entrega callada, han hecho posible que la Magdalena esté casi a punto para la coronación canónica del Amparo.




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