Una semana después del choque de Urda, el rincón de Santa Justa donde los sevillanos empezaron a dejar velas no ha dejado de crecer. Al folio con el mensaje de despedida a los fallecidos y a las primeras estampas se han sumado nuevas muestras de cariño: fotografías, más velas, ramos que se acumulan día tras día y mensajes escritos a mano por viajeros y vecinos. La provincia de Sevilla es la que tiene más víctimas en el siniestro de Toledo con un total de siete personas fallecidas.
Entre todos ellos destaca el dibujo de un tren con alas, una imagen sencilla que resume el sentir de quienes se detienen ante el altar. Muy cerca, otro mensaje deja una frase breve que muchos leen en silencio: «Lo que importa son las personas».
Las estampas de Cristos y Vírgenes de la Semana Santa sevillana siguen teniendo un lugar central en este espacio, fiel a esa devoción tan arraigada en la ciudad a la hora de encomendar a los suyos en los momentos de dolor. El homenaje ya no recuerda solo a las víctimas de Urda, sino también a las del accidente de Adamuz, que hace apenas diez meses golpeó a Andalucía.
Las 69 víctimas, ya identificadas
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real completó el lunes la identificación de los 69 fallecidos en el accidente del 28 de octubre, según el Centro Integrado de Datos, que ya ha comunicado todas las identificaciones a las familias y, en el caso de víctimas extranjeras, a sus consulados. La mayoría se identificaron mediante huella dactilar, a cargo de la Guardia Civil, y el resto, trece, mediante análisis de ADN.

El siniestro se produjo cuando un AVE de Renfe que viajaba de Madrid a Sevilla alcanzó por detrás a un tren de Iryo que cubría la misma ruta y estaba detenido en la vía, entre Mora y Urda. Según el ministro Óscar Puente, el sistema de seguridad LZB cayó hacia las 8.30 horas y el centro de control de Adif ordenó después reanudar la marcha pese a que había un tren detenido y una señal roja a la entrada de la estación de Urda




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