Ana Avilés, una mujer madrileña de 68 años que viajaba a Sevilla para asistir a la boda de su hija, ha fallecido en el accidente ferroviario ocurrido el pasado miércoles en Urda (Toledo), según la información facilitada sobre el siniestro. Su familia recibió este sábado la confirmación de su muerte, después de varios días de incertidumbre en los que se desconocía su paradero.
La mujer había emprendido el viaje desde Madrid a las 8:00 horas con destino a la capital hispalense, donde tenía previsto reunirse con su hija y su futuro yerno, Francisco Jiménez, para compartir una de las celebraciones más importantes de sus vidas. Ana Avilés viajaba sola y, según los datos difundidos inicialmente, ocupaba el asiento 18B del vagón número 7 cuando se produjo el accidente en el que se vieron implicados dos trenes de Iryo y Renfe.
Viajaba a Sevilla para celebrar la boda de su hija
El viaje de Ana Avilés tenía un motivo familiar muy especial. La madrileña se desplazaba hasta Sevilla para acompañar a su hija en el día de su boda, una celebración que debía reunir a sus seres queridos y que ha quedado marcada por la tragedia.
Tras conocerse el accidente ferroviario, su nombre figuraba entre los viajeros cuyo paradero todavía no había podido esclarecerse. La falta de información sobre su situación mantuvo a sus familiares pendientes de conocer qué había ocurrido con ella.
La incertidumbre terminó este sábado, cuando sus allegados recibieron la noticia de que Ana Avilés había fallecido como consecuencia del siniestro. La confirmación llegó varios días después del accidente, poniendo fin a la espera de una familia que aguardaba noticias sobre la mujer de 68 años.




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