Cada palio y cada misterio que salga de la Catedral entre el 21 y el 28 de marzo de 2027 lo hará bajo una Giralda a medio vestir. Los trabajos de conservación de su remate mantendrán los andamios en lo alto de la torre durante toda la Semana Santa de Sevilla, que será además la segunda consecutiva sin azucenas. La silueta completa no volverá, si se cumplen los plazos, hasta 2028.
La estampa tiene fecha de origen. A las 6.15 horas del 5 de febrero de 2026, el temporal arrancó una de las cuatro jarras de azucenas que coronaban las esquinas de la torre y la hizo caer sobre la plaza Virgen de los Reyes, por fortuna sin causar heridos. Semanas después, el Cabildo Catedral desmontó las tres restantes, que desde entonces aguardan en el Patio de los Naranjos. La Semana Santa de 2026 ya se vivió con la torre desnuda en lo alto, y la de 2027 sumará además el andamiaje.
La caída de las azucenas el pasado 5 de febrero durante las tormentas y las lluvias ha motivado este obligado cambio estético de la Semana Santa de Sevilla en su unión con la Catedral
La caída precipitó la sexta fase de conservación de la Giralda, que comenzó al término de la pasada Semana Santa con licencia municipal para unos veinte meses de trabajos. El equipo que dirige el arquitecto Eduardo Martínez Moya actúa desde el interior del cuerpo de campanas hasta los pies del Giraldillo.
Entre las tareas previstas figuran la limpieza y consolidación de los materiales, la restauración de la escalera de mármol del siglo XIX que sube desde la terraza de las azucenas y la sustitución de los soportes de seis campanas, muy deteriorados, por otros que amortiguarán las vibraciones sobre la torre.
El objetivo de los andamios
De esta manera, los andamios permiten acceder a estas zonas para estudiar su estado y ejecutar las actuaciones previstas, entre ellas la conservación de las superficies y la sustitución de los soportes de seis campanas.
Asimismo, desde el inicio de las actuaciones, el equipo ha centrado buena parte de los trabajos en el reconocimiento de los materiales y la documentación de las zonas de intervención con la elaboración de cuadernos de campo específicos para el conocimiento del estado del bien patrimonial, para lo que se ha empleado el escaneado tridimensional y la fotogrametría, una técnica que permite obtener mediciones y modelos precisos a partir de fotografías.
Una plataforma para contabilizar las obras con las visitas
En el interior del cuerpo de campanas se ha instalado una plataforma por encima del recorrido del público para separar el espacio de trabajo de la zona de visitantes y permitir mantener la visita cultural y las vistas panorámicas de la ciudad.
Sobre ella, se han dispuesto tres niveles de andamio para acceder a los paramentos y las bóvedas, así como a las campanas y sus estructuras de soporte. La organización de los trabajos permite intervenir en estas zonas mientras continúa el acceso a la torre.
Por otro lado, una de las principales actuaciones de esta fase será la sustitución de las estructuras metálicas que sostienen seis campanas de golpeo debido a su avanzado estado de deterioro y cuyos nuevos soportes se están fabricando en taller y se instalarán mediante gatos hidráulicos, que permiten levantar y sostener las cargas de forma controlada.
Igualmente, estos apoyos incorporarán sistemas de amortiguación para reducir la transmisión de vibraciones a la estructura de la torre, algo que ha respondido a los estudios realizados mediante sensores y al seguimiento técnico del comportamiento del cuerpo de campanas.




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