La tragedia ferroviaria de Urda sigue dejando historias personales marcadas por la incertidumbre y el dolor. Una de las últimas víctimas identificadas es Iván Romano, agente de la Policía Nacional de 42 años destinado en Alcalá de Guadaíra en Sevilla, cuya muerte ha confirmado este sábado el propio cuerpo policial a través de sus redes sociales.
Romano viajaba en uno de los trenes implicados en el accidente ocurrido el pasado miércoles 28 de octubre, cuando un AVE de Renfe colisionó con otro de Iryo. Desde entonces, sus familiares y amigos habían difundido su fotografía y pedido ayuda para conocer su paradero. El agente llevaba varios días desaparecido y sus allegados mantenían la esperanza de recibir noticias sobre él.
Confirmación por parte de la Policía Nacional
La confirmación de su fallecimiento ha puesto fin a esa búsqueda. La Policía Nacional ha compartido un mensaje de despedida en el que ha trasladado su pésame a sus familiares, amigos y seres queridos. «Nuestro más sentido pésame a la familia, amigos y seres queridos», ha expresado la institución.
El cuerpo policial también ha querido recordar la disposición de Romano para ayudar a los demás, incluso en circunstancias tan difíciles como las que se vivieron tras el choque. En el mensaje difundido en redes sociales, la Policía ha señalado que «hubiera sido un cuarto policía más ayudando en la tragedia», en referencia a los tres agentes fuera de servicio que auxiliaron a los pasajeros durante los primeros momentos del accidente.
La muerte de Iván Romano tiene además un componente especialmente doloroso para su entorno ya que acababa de ser padre. Su fallecimiento deja a una familia que durante varios días ha vivido pendiente de cualquier información sobre su paradero y que ahora tiene que afrontar la pérdida.




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