Un pasillo humano, una escalera pintada con los colores del arcoíris y cientos de manos aplaudiendo al unísono. Así ha vivido su despedida Paco Haro, profesor de Historia del IES Guadalpín de Marbella, que se jubila tras 34 años de carrera en la docencia. Sus alumnos y compañeros le han preparado un adiós por todo lo alto. El centro ha querido completarlo con un mensaje público de agradecimiento.
Las imágenes del homenaje, grabadas en el propio instituto, muestran la emoción de un docente que ha marcado a miles de chicos y chicas de Marbella. Según relatan sus colegas, a todos ellos les dejó bastante más que fechas, reyes y batallas. También les transmitió el gusto por una asignatura que él defendía con un entusiasmo contagioso.
Una escalera de aplausos
La sorpresa arranca en lo alto de la escalera central del Guadalpín, decorada con franjas de colores y frases sobre la paz en varios idiomas. Allí aparece Haro, que levanta los brazos para saludar antes de empezar a bajar.
A ambos lados de los peldaños, decenas de estudiantes forman un pasillo y aplauden sin parar. Desde las barandillas de la planta superior, más alumnos y docentes se asoman para sumarse a la ovación. El profesor baja despacio, con las manos juntas en señal de gratitud y visiblemente emocionado.
Alumnos y docentes forman un pasillo en la escalera de colores del instituto para despedir al profesor entre aplausos
El homenaje no termina al pie de la escalera. El pasillo de estudiantes se prolonga por el vestíbulo del centro. Allí Haro avanza entre nuevas palmas y recibe un largo abrazo antes de cerrar su recorrido.
Pasión por enseñar
El instituto resume la figura del profesor en tres virtudes. La primera es su apuesta firme por la escuela pública. La segunda, el trato próximo que mantenía con el alumnado. La tercera, la pasión con la que ha ejercido el oficio durante toda su vida laboral.
A juicio de quienes han trabajado a su lado, son las razones que explican el aprecio que le tiene hoy toda la comunidad educativa del Guadalpín. Ese cariño se hizo evidente en una escalera repleta de aplausos.
Una huella en el instituto
En su texto de homenaje, el centro admite que la cifra «se dice pronto», pero subraya que tantos cursos acumulados dejan «una huella imborrable». Según el escrito, esa marca se percibe en los pasillos y en la sala de profesores. Por encima de todo, se nota en los numerosos estudiantes que tuvieron «la suerte de aprender con él».
«Recuerda que el IES Guadalpín será siempre tu casa», le dice el claustro en su mensaje de adiós
Con este gesto, los docentes del Guadalpín han querido dar las gracias a Haro por su trabajo. También han querido reivindicar lo mucho que ha aportado a la educación de varias generaciones de jóvenes marbellíes.
El mensaje combina la emoción del adiós con los mejores deseos para lo que viene. «Te echaremos mucho de menos en el Guadalpín, Paco», escriben sus compañeros. Le desean una etapa feliz, con tiempo para descansar, leer, emprender nuevos planes y viajar.
El texto termina con una frase que resume el vínculo entre el profesor y el instituto, y que deja la puerta abierta a futuras visitas: «Recuerda que el IES Guadalpín será siempre tu casa».




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