El reciente anuncio de la separación de la conocida formación musical Nueva Línea ha puesto el foco en la complicada situación que vivía el grupo desde hacía tiempo. Aunque el comunicado oficial explica que la ruptura se debe a «las diferencias en la gestión de la imagen», esas tensiones ya se habían hecho visibles en público durante el pregón del Orgullo de Sevilla, en una conexión en directo de 101 Televisión.
La reportera Fátima Rodríguez se acercó a las cantantes justo después de terminar la actuación para conocer sus primeras impresiones. La idea era comenzar la entrevista mientras llegaban el resto de músicos, que todavía estaban recogiendo el escenario, y completar así la conexión con todos los integrantes.
Sin embargo, nada más comenzar el directo, el ambiente cambió. Una de las vocalistas apartó el micrófono y explicó, con evidente nerviosismo, que «no podemos hacer la entrevista sin todos». Durante toda la conexión, las cantantes se mostraron incómodas y miraban constantemente hacia los lados, esperando la llegada del resto del grupo y buscando su aprobación antes de responder.
La tensión empezó antes del concierto
Lo ocurrido durante el directo ya se había empezado a notar minutos antes de la actuación. La reportera de 101 Televisión habló con las vocalistas para organizar una entrevista al terminar el concierto. Ellas se mostraron amables y con ganas de colaborar, pero explicaron que esa decisión no dependía de ellas y la remitieron al director de Nueva Línea, José Marrero.
Cuando la periodista le preguntó si podía entrevistar a las cantantes tras la actuación, Marrero respondió con un tono serio y dejó claro que la entrevista solo podía hacerse con todos los miembros del grupo presentes, ya que, según explicó, todos tenían el mismo protagonismo.
La situación empeoró después del directo. Cuando el director llegó a la zona de entrevistas, la reportera le explicó que había estado buscando al resto de músicos para completar la conexión. Sin embargo, recibió una respuesta de malas maneras.
Después, José Marrero reprendió delante de todos a la periodista y a las cantantes. La reportera intervino para aclararle que ellas se habían negado en todo momento a conceder la entrevista sin el resto de compañeros, pero aun así el director continuó con el reproche antes de marcharse enfadado hacia el camerino.
Tras el incidente, las vocalistas se quedaron a solas con la reportera para pedirle disculpas por lo ocurrido. «Perdón por cómo te ha hablado», le dijeron. La periodista les respondió mostrando su apoyo y lamentando la situación. Entonces llegó una frase que, vista con el paso de los días, parecía anunciar el desenlace de la formación: «Estamos acostumbradas, no te preocupes por nosotras».
Ahora, tras hacerse oficial la ruptura de Nueva Línea por «las diferencias en la gestión de la imagen», aquel momento vivido en el Orgullo de Sevilla cobra un nuevo significado y deja entrever el difícil ambiente que existía dentro del grupo mucho antes de su separación.



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