En unas elecciones siempre hay partido. Hasta que las papeletas no caen en la urna y se hace el recuento, nadie puede dar nada por seguro. Esta incertidumbre se ha acrecentado en la última década, la del paso del bipartidismo a los bloques, en la que pesan todavía más, si cabe, la circunscripción y el rendimiento de las formaciones minoritarias. De cara al 29N, y mientras los sondeos dan como favorito al bloque de la derecha (PP y Vox), en el PSOE se agarran a las tres semanas que quedan hasta los comicios y a sus tracking internos.
En el estreno de La Séptima, la televisión volcada en la política que se define como «progresista», uno de los grandes momentos fue la publicación de una encuesta que sostiene que «hay partido»: el bloque de la derecha estaría estancado en un techo de 180 escaños y lo único que le esperaría en estas semanas sería la caída. Esa encuesta la firma SW Demoscopia, una empresa jerezana que también está elaborando tracking (sondeos de seguimiento internos) para el PSOE. En esta tele se irá actualizando casi a diario la evolución.
Los socialistas se aferran a los vaticinios de este sondeo, realizado por Global Europa Demoscopia SL, la sociedad que está detrás de la marca comercial SW Demoscopia y que mantiene desde hace años vínculos con el partido del puño y la rosa. Su consejero delegado es el socialista gaditano Juan Miguel Becerra Vila, que en 2012 aspiró a dirigir el PSOE de Jerez y que en el último lustro ha elaborado tracking para Ferraz en distintas citas electorales.
Becerra era colaborador de Paco Salazar, aquel exasesor de Pedro Sánchez que tuvo que dejar sus cargos en el partido tras ser denunciado por acoso sexual en julio de 2025. No obstante, la socialista aragonesa y exportavoz del Gobierno, Pilar Alegría, confío en el pasado mes de febrero su campaña a este gurú andaluz que ya había sido decisivo en la estrategia del PSOE en el 23J de 2023 cuando sí se dio la inesperada ‹remontada› al bloque de la derecha.
Tezanos, Iván Redondo y ahora SW Demoscopia
La encuesta de La Séptima está haciendo ruido y encaja con la «remontada» que Iván Redondo ya pregonaba antes de Urda y sigue pregonando después. Incluso se asemeja al barómetro del CIS de José Félix Tezanos previo al accidente ferroviario. Pero el PSOE también ha encargado y maneja estudios de esa misma firma para estas generales, y se apoya en ellos por considerarlos más fieles a la realidad que los de otras empresas privadas, que con 600 u 800 entrevistas ya aventuran un pronóstico.
De hecho, la encuesta ofrecida por La Séptima, cuyos números se asemejan a los que están trabajando en el búnker de Ferraz, arrancó con una base de 3.500 entrevistas acumuladas y un tracking diario que incorpora unas 500 entrevistas nuevas cada día desde el 26 de octubre al 4 de noviembre. Unas cifras que a su vez no han estado exenta de críticas desde el otro lado por seguir considerando que no son acordes a lo que demandan unas generales.
El sondeo que sitúa al bloque de la derecha estancado en un tope de 180 escaños sale de una firma con años de vínculos con el partido, que también le hace encuestas internas
Fuentes socialistas sostienen que unos cientos de entrevistas pueden bastar para un sondeo de las municipales de una gran capital, pero que unas generales exigen miles, con muestras más amplias y repartidas por todas las provincias. En Ferraz repiten que hay partido, y en eso no les falta razón: hasta el recuento, nada está escrito. Pero que el diagnóstico más optimista salga de una empresa que trabaja para el propio PSOE obliga a tomarlo con cautela. El 29N dirá si los números de Jerez leían mejor la realidad que los del resto o si, simplemente, decían lo que el partido necesitaba oír.




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