El Reggaeton Beach Festival ha sido multado por el Ministerio de Consumo con 320.000 euros. La sentencia llega tras la denuncia de Facua-Consumidores en Acción en 2022, por diferentes delitos contra la Ley General para la Defensa del los Consumidores y Usuarios.
El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha hablado en una rueda de prensa sobre la sanción impuesta al festival. Donde señaló: «no podemos decir que sea una multa ridícula, aunque tampoco es espectacular», y duda de que la empresa esté procediendo con las devoluciones del dinero de las entradas del festival de este año, que ha sido cancelado.
Dificultades en los pagos
Desde Facua lamentan el retraso de cuatro años en la emisión de la sentencia, e indican que la principal promotora detrás del evento se encuentra en una situación grave de quiebra y afronta problema de liquidez. Esto podría dificultar e incluso imposibilitar el pago de la sanción de 320.000 euros impuesta por el ministerio y la devolución del dinero de las entradas de este año.
Y es que, tal y como señala Rubén Sánchez, la marca ‹Reggaeton Beach Festival› está compuesta de un entramado de más de 20 sociedades que negociaban convenios de colaboración pública con diferentes instituciones públicas. El festival «era una empresa, propiedad de otra empresa, que a la vez montaba sucesivas empresas en cada uno de los territorios donde organizaba festivales».
Trato con las administraciones
En definitiva, estos convenios le permitían a la empresa «barra libre» para cometer fraudes y una serie de concesiones gratuitas como la cesión del espacio público para la celebración del evento o la «agilización» de los trámites de las licencias, con el pretexto de favorecer al turismo y al comercio local, según denuncian desde Facua.
En relación a esto, Rubén Sánchez lo denuncia: «Gobiernos autonómicos y municipales han estado tolerando fraudes masivos a consumidores, fraudes de millones de euros por parte de esta empresa y lo siguen haciendo por parte de muchas, sencillamente con la excusa de es que esto trae negocio a nuestra tierra, trae turismo y trae movimiento de dinero».
Comida, agua y gastos de gestión
En concreto, las infracciones por las que ha sido sancionada la promotora son varias faltas contra la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
En primer lugar, el ministerio ha multado el recargo adicional por gastos de gestión con la que la empresa «inflaba» el precio de una entrada. «Cuando yo hago clic en la página y compro la entrada, ¿por qué me cobran un euro, cinco euros o cincuenta euros más por gastos de gestión?», denuncian desde Facua, indicando que desde el ministerio entienden esta práctica como ilegal y abusiva.
Le sigue la prohibición del acceso al recinto con comida ni bebida del exterior. Desde Facua ven lógica la prohibición en el caso de restaurantes o establecimientos, cuya primera actividad económica dependa de la venta de alimentos, pero no en estos casos. La situación se acrecienta cuando un sandwich, el mismo que podrías adquirir en un supermercado a escasos metros, cuesta siete veces más dentro del recinto.
Limitación del acceso y ‹cashless›
La tercera irregularidad señalada por Facua, que acrecienta la anterior, es el cobro de un suplemento por salir del recinto. «El ministerio ha valorado que si tú ya has comprado una entrada y has entrado una vez, esa entrada te tiene que servir para volver a entrar en el recinto mientras dure el espectáculo igual que si vas al cine», denuncian desde la asociación.
El ministerio, también, ha puesto la lupa sobre las pulseras ‹cashless› y la posibilidad de recuperar el dinero sobrante depositado en su interior a la salida del festival. Este es un método de pago que, mediante una pulsera, permite las compras en la barra y en el interior del evento. Desde Consumo indican que estas deben tener un mínimo a partir del que se pueda recuperar el dinero depositado en su interior sin comisión.
Esta sentencia al Reggaeton Beach Festival puede llevar a que se ponga el foco sobre otros festivales, que recorren las capitales españolas durante el verano, y que ponen en práctica algunas de las conductas sentenciadas por el Ministerio de Consumo.



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