Casi 100 euros es lo que cuesta ya inscribirse a la Media Maratón Generali de Málaga que se celebra el próximo 8 de noviembre por las calles de la capital de la Costa del Sol. En la página de inscripción, que todavía está abierta, se puede ver como el precio asciende a 98 euros, cantidades que antes eran propias de conciertos internacionales pero que ya se ven como algo que se repite en carreras.
En este caso, la inscripción a la Maratón (a los 42,5 kilómetros de recorrido) es de 140 euros mientras que la experiencia VIP de la Media Maratón se eleva hasta los 250 euros y la VIP Maratón está en 280 euros.
En Sevilla, la Zurich Maratón, que finalmente se hará el 13 de diciembre tras aplazarse por las elecciones generales del 29 de noviembre, el precio ordinario (sin descuentos) es de 82 euros. Una vez agotados los dorsales, las inscripciones que lleguen desde la lista de espera tienen un precio de 97 euros.
Todo sube. El precio de los taxis. El del menú del día. Y también el de algo que combina el ocio con la vida saludable como es las carreras populares y los maratones. La fiebre runner sigue al alza, una burbuja que no ha pinchado en años y que sigue manteniéndose.
La competencia entre las grandes capitales es feroz, pese a que el número de carreras populares en las principales ciudades del país es prácticamente de una cada fin de semana. No obstante, los corredores amateur cada vez se lo toman más en serio y buscan algo que, por ejemplo, ofrecen ciudades como Málaga o Sevilla como es la capacidad de hacer marcas personales.
Además, a todo ello se suma la experiencia de pasar el fin de semana con la familia o allegados en una ciudad que ofrece atracciones turísticas. En definitiva, la fiebre runner sigue disparando unos precios que causan cierta controversia en un sector con muchos clientes potenciales.
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