Mucho se ha hablado de las vacaciones de Pedro Sánchez, camino de ser las más largas de un presidente del Gobierno desde las de Felipe González en 1994. Algo menos se ha comentado el verano del líder nacional de Vox en los prados Asturias durante el último mes junto a su mujer Lidia Bedman y sus tres hijos Jimena, Santiago y el pequeño Hernán.
No obstante, hay voces críticas entre simpatizantes de la formación que consideran que estas imágenes que ha subido a sus redes sociales la pareja de Abascal no benefician a la estrategia política de Vox. Sobre todo en un mes crítico con la crisis migratoria, política, nacional e internacional para España en el que el mensaje trasladado por las facciones abascalianas ha sido el de «nos invaden las frontera del sur».
Es cierto que Abascal estuvo al principio de que se produjera el asalto por la frontera de Ceuta y visitó la ciudad autónoma a la par que el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo. Pero hay quienes consideran que en tiempos en los que todo es imagen no benefician para nada las fotografías las idílicas vacaciones de Abascal junto a su familia en la tierra de Pelayo.
«El Instagram de la mujer de Abascal va a ser la tumba de Abascal, como el chalé que se empeñó en comprar Irene Montero fue la tumba de Pablo Iglesias», expresaba una usuaria de Twitter en referencia al poco tacto que han tenido desde Vox para no que la mujer de Abascal no mostrara públicamente las vacaciones independientemente de si se produjeron antes o después de la crisis de Ceuta.
Como en todos los casos, hay también muchos partidarios que defienden al líder de Vox y dicen que en realidad esas fotos aunque se han subido en agosto son de julio y que Abascal fue a Ceuta a pesar de tener a sus tres hijos hospitalizados, algo que también contó Bedman en sus redes.
Sin embargo lo que debaten usuarios de Twitter afines a Vox no es si el tiempo en sí de las fotos sino el mostrar esa imagen de despreocupación cuando se está produciendo una crisis nacional de gran calado. Especialmente cuando al presidente del Gobierno le llueven las críticas por haber desaparecido en La Mareta (Lanzarote) y ahora en Andorra.
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