Era la gran pista de hielo de Granada, la única en propiedad municipal durante años, pero ahora no es más que el baúl donde se acumulan los recuerdos de tantos patinazos, competiciones y risas. El pabellón Mulhacén echó el cierre en 2022 y, desde entonces, no ha vuelto a abrir sus puertas. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) declaró ilegales los locales anexos y dejó la actividad en la parcela congelada. El Ayuntamiento pretende encontrar la manera de normalizar la situación urbanística, pero en lo que recibe el visto bueno, la instalación continúa acumulando polvo.
Era el año 2015 cuando, mediante una concesión municipal a la empresa Don Patín, el recinto instaló una gran pista de hielo. Fue todo un atractivo para los granadinos, sobre todo los más pequeños, además de convertir a la instalación en un gran activo deportivo, escenario de grandes competiciones de deporte gélido. Ubicada en el barrio del Zaidín, junto al Palacio de los Deportes, tuvo una gran acogida y tornó en el plan de muchos jóvenes, sobre todo en las oscuras tardes de invierno.
Así fue hasta 2022. La pandemia impactó de lleno sobre la instalación, que no abrió sus puertas ni un día de aquel año. Una inactividad que, por lo establecido en el convenio, supuso el incumplimiento del contrato de concesión, por lo que Don Patín perdió la gestión del pabellón y la retomó el Ayuntamiento de Granada. El Consistorio, entonces, diseñó una nueva vida para el Mulhacén, para el que contemplaba una transformación a una suerte de pequeño Palacio de los Deportes.
La sentencia que paralizó todo
La idea era que el espacio albergara tanto competiciones deportivas semiprofesionales como un serie de eventos culturales. El Ayuntamiento profundizó de manera unilateral en esta línea, pero todo se paró de forma abrupta. El TSJA emitió una sentencia firme respecto a la situación de la parcela, que en sí constituye un expediente separado del ‘Caso Nazarí’, la gran trama urbanística de Granada. En concreto, determinó la ilegalidad de los locales comerciales anexos al pabellón, pues en toda la parcela solamente se permitía la construcción de equipamiento deportivo.
El TSJA declaró ilegales los negocios anexos porque la parcela solamente permitía construir equipamiento deportivo, lo que constituyó una pieza separada del ‹Caso Nazarí›, la gran trama urbanística de Granada
Declaró por tanto ilegales los negocios allí abiertos y planteó un escenario que albergaba dos alternativas: la legalización o el derribo y la indemnización a los propietarios. El Ayuntamiento trata desde entonces de hallar la fórmula de regularización urbanística y poder no solo esquivar el golpe a los negocios, sino también retomar la rehabilitación de la instalación con una función híbrida entre el deporte y la cultura.
En vías de legalización
El último movimiento del Consistorio, después de remitir al TSJA una propuesta técnica elaborada por el área de Urbanismo para el cumplimiento de la resolución judicial, ha sido la apertura del expediente de restauración de legalidad urbanística frente a FONTDEIS S. L., la empresa concesionaria del complejo. «Seguimos dando pasos firmes para ejecutar la sentencia dictada sobre el Pabellón Mulhacén», expuso el edil de dicha cartera, Enrique Catalina, en una nota de audio a los medios.
El expediente pone el foco en los cerramientos con cristaleras de los establecimientos, las pérgolas y algunos elementos en la construcción de los negocios. FONTDEIS S.L. ha solicitado acceder a la documentación del expediente y ampliar el plazo para presentar alegaciones. Mientras, todo sigue igual y el pabellón, cerrado a cal y canto.



Síguenos en redes




