Vicent Lorenzo, un bebé estadounidense de 18 meses, cayó a la piscina familiar donde estuvo sumergido durante cinco minutos. Fue trasladado al hospital mientras que el personal sanitario le prestaba primeros auxilios. Sobre las 20:00 horas del 8 de febrero de 2026, fecha en la que se celebraba la final de la Super Bowl, declararon al pequeño de un año y medio como fallecido. Tres horas y media después, con el chico ya en la morgue, el forense detectó un latido cardiaco. Tras el aviso, el pequeño fue trasladado inmediatamente en helicóptero al Phoenix Children’s Hospital, según se indica en la campaña abierta en GoFundMe.
Ya en la madrugada del 9 de febrero, los médicos advirtieron que el hígado, los riñones y pulmones de Vicent estaban fallando. Tras realizarle una resonancia magnética, los resultados señalaron que el bebé tenía dos pequeñas zonas con posibles daños cerebrales y que las próximas 72 horas serían críticas. El jueves 12, una resonancia magnética de seguimiento señaló que el joven no tenía daños cerebrales, aunque sí presentaba un pequeño hematoma.
Los médicos creen que, con el paso de los años, el bebé se recuperará de los ligeros problemas de equilibrio que Vicent pueda tener como consecuencia del suceso. A pesar de eso, los médicos encargados de atenderlo advierten que la recuperación será «larga y difícil». Asimismo, están asombrados por la fortaleza del joven y ya han empezado a llamarle de forma cariñosa como el «bebé milagroso».
El futuro de Vicent
A pesar de la buena noticia, Vicent Lorenzo necesita de la ayuda de un respirador mientras que sus pulmones se recuperan. La familia del bebé de 18 meses ha abierto en una página de donaciones una campaña para recaudar fondos y, de esa manera, poder financiar la atención de urgencias, el transporte en helicóptero, las resonancias magnéticas, la UCI y demás elementos que han permitido que este bebé haya sobrevivido tras caerse en la piscina familiar. Ya han conseguido recaudar más de 19.000 dólares.
Para que una persona sea declarada como fallecida, los médicos deben presentar la ausencia de latido cardiaco, respiración y actividad neurológica. Aunque este tipo de errores son muy poco frecuentes, no son imposibles.



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