Un equipo científico de la Universidad de Granada (UGR) pertenecientes al departamento de Ecología y al Instituto Interuniversitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía, en el marco del proyecto Biocitrees, han demostrado la eficacia de cinco especies de árboles que logran reducciones de temperatura de aproximadamente 2 °C de media, alcanzando picos máximos de enfriamiento de hasta 3,5 °C. Son el olivo, el fresno, el níspero, el plátano de sombra y el naranjo amargo.
Para lograr estos resultados, entre julio de 2024 e inicios de 2026, los científicos de la UGR han colgado sensores en los árboles y han medido el confort térmico bajo la copa de 19 especies diferentes. En contexto, parte de los experimentos se han realizado en el parque Federico García Lorca de la ciudad de Granada, según ha precisado la institución académica.
Los investigadores Nuria Pistón y Regino Zamora han presentado en la mañana de este martes los resultados de este trabajo, en un acto en el que también ha participado el decano de la Facultad de Ciencias de la UGR, Manuel Pérez Mendoza.
Los científicos han comparado los datos obtenidos con registros de zonas de control sin vegetación. «Este enfoque permite cuantificar con precisión los servicios ecosistémicos de regulación climática que cada árbol aporta a su entorno inmediato», ha explicado la investigadora de la UGR Nuria Pistón Caballero, una de las autoras del estudio.
Las zonas verdes urbanas
En ciudades como Granada, donde el verano trae temperaturas que superan los 40 grados, la «correcta gestión» de los espacios verdes es «clave y aminora los efectos del calor extremo». En una fase previa de esta investigación, el equipo de la UGR cartografió los puntos críticos de Granada y su entorno metropolitano.
Utilizando el modelo Invest y datos de alta resolución -Rediam e INE-, se han localizado cuatro zonas prioritarias donde la exposición térmica coincide con una «elevada vulnerabilidad social», es decir, con bajos ingresos y población mayor de 65 años. Estas áreas están dentro de los barrios del Zaidín, la Chana, Centro y parte del norte del municipio de Armilla.
«La investigación muestra un hallazgo fundamental para la planificación urbana, la configuración espacial de las zonas verdes en el interior de la ciudad es tan importante como su tamaño», ha explicado el catedrático de Ecología de la UGR Regino Zamora, al tiempo de señalar que «los resultados indican que una distribución en mosaico, es decir, espacios verdes más pequeños, pero conectados con una alta densidad de bordes, es más efectiva para reducir la temperatura que una gran masa forestal aislada».
Además de mitigar las islas de calor, el proyecto Biocitrees de la UGR busca «entender cómo los árboles actúan a modo de sumideros de contaminantes y son esenciales para el mantenimiento de las poblaciones de insectos urbanos, garantizando una infraestructura verde más equitativa y resiliente».



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