¿Te imaginas dormir un lunes en Los Ángeles y el miércoles en Torrox? Esta es la historia de Nicolás Espejo, un piloto de avión de tan solo 25 años, natural de Torrox que logró cumplir su sueño con 22 años, cuando se convirtió en piloto de la aerolínea Iberia. En la actualidad, realiza vuelos intercontinentales. Sacrificio, mucho trabajo y una mente fuerte, las claves de su éxito.
Los inicios y como entrar en una gran compañía
Nicolas comenzó su formación con 17 años en una pequeña escuela aérea de Málaga y tan solo cinco años después, con 22 años, consiguió lograr su sueño, entrar en la compañía Iberia.
Para llegar a ese sueño, primero hay que superar un proceso de selección «normalmente las compañías tienen un proceso de selección complejo con diferentes fases, comienza una fase teórica, luego una fase de inglés tanto escrita como hablada, unos test psicotécnicos, una prueba en simulador y una prueba médica» comenta Nicolás.
Los nervios del primer vuelo y la preparación

Las primeras veces en la vida, siempre están rodeadas de nerviosismo y cuando eres piloto de avión, no es menos, aunque la preparación durante años, hace que estos puedan ser soportables «la primera vez sobre todo muy nervioso, como es normal, porque llevas pasaje, pero gracias al entrenamiento y la preparación que nos brinda la compañía es relativamente un día más en la oficina» nos cuenta Espejo, que ya ha volado por todo el mundo.
El esfuerzo de sus padres para ver su sueño cumplido
Para llegar a ser piloto, los padres de Nicolás, han tenido que realizar muchos esfuerzos, llegando incluso a sacrificar sus sueños para llegar a ver cumplidos los de su hijo, una familia de origen humilde, como la que te puedes encontrar en cualquier pueblo «tengo la suerte de que ellos en ningún momento me han dicho que no puedo hacerlo, básicamente me dijeron, ¿quieres hacerlo, estás decidido? Y entonces les dije sí, es lo único en lo que pienso, realizaron el esfuerzo económico y sobre todo me apoyaron durante todo el camino hasta el día de hoy.
Pasar de vivir en un pueblo a dormir cada noche en una gran ciudad
Está claro que es un cambio muy grande el pasar de un pueblo como tu dices, como Torrox, a
grandes ciudades, muy multicultural, personas diferentes, historias diferentes, que te enriquecen a la vez y fácil no es, sobre todo para mí el moverme a Madrid supuso un cambio en mi estilo de vida, en mis costumbres y sobre todo echar mucho de menos a mi familia.
El consejo para aquellas personas que tienen miedo a volar

Son muchas, las personas para las que subirse en un avión, se convierte en todo un reto personal y una experiencia en ocasiones desagradable, para ellos, Nicolas les diría «sobre todo que las compañías invierten una cantidad ingente en recursos para tranquilizar al pasajero. Es un ambiente que no conoce, que en cierto modo puede ser hostil y es totalmente comprensible. Nosotros desde la cabina de vuelo lo que procuramos es dar información, darles a entender que estamos preparados, sabemos que ante cualquier imprevisto sabemos reaccionar, cómo reaccionar y sobre todo procuramos darle cercanía, incluso desde Iberia tenemos un podcast sobre este tema».
Sobre trabajar en una gran compañía
No todo el mundo logra con solo 22 años, llegar a una de las compañías más grandes ya no de nuestro país, una de las más grandes del mundo, para él, Iberia ha sido «la casualidad más importante de mi vida. Es una compañía donde me siento plenamente integrado, donde cada vez que voy a volar, que no es trabajar, vuelo con compañeros, donde todos tenemos la misma pasión y donde todos tenemos la capacidad de compartir y vivir nuevas experiencias».
Otro punto a tener en cuenta son las personas que asocian el ser piloto con una vida de lujos, algo que puede hacer que alguien, se meta a estudiar algo que luego, puede no gustarle. Para Espejo, esta profesión es «vocacional al 100%» y añade que «si no hay vocación es muy complicado, primero que cumpla todo el camino hasta llegar a una cabina con pasaje porque es necesario mucha vocación, mucho esfuerzo, mucho tiempo, mucho sacrificio».
Además, explica que la imagen que se tiene de un piloto comercial no es la imagen real. «es un trabajador que realiza su trabajo de la manera más segura y eficiente pero que no tiene nada que ver con el estereotipo que muchas veces las redes sociales quieren vendernos».
El consejo a quienes tengan el mismo sueño
Para todo aquel chico o chica que sueña con llegar a cumplir ese sueño, para él, Nicolás tiene claro que aunque va a haber situaciones en las cuales pese a que exista la vocación los recursos no van a poder llegar, existen opciones como el COPAC (Colegio Oficial de Pilotos de España) el cual ha introducido unas becas donde ayudan a una parte de la formación al piloto en base a un trabajo que ellos realizan además de compañías las cuales te sponsorizan el entrenamiento en parte o te permiten pagarlo a plazos.
Añade que «es totalmente comprensible que haya familias que no puedan brindar la oportunidad pero yo le diría a esa persona que tiene la vocación y que de verdad lo siente en su interior que su vocación es ser piloto comercial, que tiene que intentarlo sin lugar a dudas».
Ahora, con su gran sueño cumplido, estos pasan a ser otros distintos «es verdad que el comenzar con 17 años la formación, el estar tan centrado, llegar tan joven, entre comillas, a mi posición, que es una posición de lujo y es una posición, digamos, poco normal, ahora quiero hacer un poco también las cosas que no he hecho por sacrificar el tiempo de joven, hobbies, pasar tiempo con mi pareja, pasar tiempo con mi familia y sobre todo seguir aprendiendo y seguir mejorando como piloto comercial».



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