Marbella acogió este jueves 12 de agosto la devolución al mar de dos tortugas bobas, llamadas Pepa y Hulia, tras superar sendos procesos de rehabilitación que las especialistas dieron por concluidos al considerarlas aptas para volver a su hábitat natural.
Los dos animales, rescatados en la provincia de Málaga y en Almería, habían llegado a los centros de recuperación en un estado que ponía en riesgo su vida y permanecieron varios meses bajo atención veterinaria hasta alcanzar las condiciones necesarias para desenvolverse de nuevo en el Mediterráneo.
Dos historias distintas
Pepa fue localizada varada el 4 de marzo de 2026 en una playa de Rincón de la Victoria, un municipio situado junto a la capital malagueña. La recogieron agentes del SEPRONA y, al ingresar, pesaba solo 4,3 kilos y arrastraba una deshidratación severa, problemas de flotabilidad y daños en los pulmones. Necesitó cuidados intensivos, incluida alimentación por sonda, antes de pasar al Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (CEGMA), donde se evaluó su evolución hasta confirmar que podía regresar al mar.
Hulia apareció el 30 de junio en una playa cercana a Retamar, en la provincia de Almería, atrapada en sacos de rafia y otros restos de plástico que le habían dejado heridas por constricción en el cuello y en las cuatro aletas. Al ingresar pesaba 6,3 kilos y presentaba también deshidratación y una condición física débil. El tratamiento veterinario y el programa de recuperación posterior lograron revertir su estado.
Ambas fueron tratadas hasta reunir las garantías necesarias para valerse por sí mismas en el mar abierto
Un rescate coordinado
Al acto asistieron, junto a la alcaldesa Ángeles Muñoz, el edil de Medio Ambiente, Diego López, y Carlos Romero, responsable del Puerto Deportivo. La regidora agradeció que Marbella fuera el punto elegido y valoró la implicación de varios organismos: la Consejería de Medio Ambiente, entidades especializadas en biodiversidad, el SEPRONA, el equipo veterinario del CEGMA y el Acuario de Sevilla. A su juicio, la operación resume «un trabajo conjunto para devolver al mar a dos animales que fueron encontrados en circunstancias de grave peligro para su vida».
Nidos en el litoral
Muñoz vinculó el acto con la relación de Marbella con esta especie, recordando que en los últimos años se han localizado nidos de tortuga boba en las playas de Calahonda y Nueva Andalucía. Citó además el trabajo de la asociación ProDunas y de los vecinos y voluntarios que colaboran en vigilar y proteger esas puestas.
Calahonda y Nueva Andalucía han registrado nidos de tortuga boba en los últimos años
Aviso sobre los plásticos
La alcaldesa aprovechó para pedir responsabilidad ciudadana frente a los residuos que acaban en el mar. Explicó que basta una bolsa o una red mal desechadas para que acaben flotando en alta mar y pongan en riesgo a animales como esta tortuga, por lo que insistió en la importancia de la prevención.
Muñoz cerró su intervención apuntando que el Consistorio sigue volcado en cuidar la costa, algo que respaldan varios sellos de calidad obtenidos por sus playas, y defendió reforzar las actividades escolares sobre naturaleza para que los niños se familiaricen con la fauna y la flora de la zona.
Para la liberación se utilizó una embarcación que partió del Puerto Deportivo Virgen del Carmen y navegó mar adentro hasta rebasar las dos millas náuticas de distancia respecto al litoral, una vez comprobado que los dos ejemplares eran capaces de valerse por sí solos. Así se pone fin a la recuperación de Pepa y Hulia, que vuelven al Mediterráneo tras meses de tratamiento.


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