Este sábado se ha celebrado en el Centro MonteAlminara de Moclinejo la graduación de seis personas que han logrado superar sus adicciones tras completar un proceso de rehabilitación de entre dos y tres años y recibir el alta definitiva. Una de esas seis personas es Santiago Naranjo, ex consumidor de drogas; concretamente y según nos menciona, tomaba 6 gramos de cocaína al día y una botella de alcohol.
Santiago nos ha narrado su historia empezando por el inicio del cambio: su entrada a este centro. Naranjo cuenta que todo cambió cuando un día vio a su madre bajar la escalera de su casa y «la vi muerta en vida, porque veía como su hijo sufría y se mataba día a día y le dije, necesito ayuda. El mismo día estuvimos aquí, me ingresaron y a la semana me di cuenta que era por mí».
Sobre cómo es ese día en el que se da cuenta de que está en ese problema, explica que es un día «muy avergonzante» al tiempo que ves mal a los tuyos e incluso algunos ya no te hablan y te dejan de lado. Hasta que llegó el día que cambió todo: «hay un momento que todo adicto tiene que es, mañana lo dejo, mañana lo dejo, pero yo ya decidí que no podía más y dije hasta aquí».
«Sales muy motivado, muy preparado, sientes que no van a venirte las ganas de consumir nunca»
Nos explica también como es el momento que sales tras estar varios meses interno en este centro y llega el momento de enfrentarse de nuevo al mundo exterior. Naranjo relata que ese primer día «sales muy motivado, muy preparado, sientes que no van a venirte las ganas de consumir nunca y a mí, por ejemplo, en 2 meses no me vinieron las ganas de consumir».
De hecho, cuenta una anécdota cuando le decía a su terapeuta Noelia a la que «le debo mucho en esta vida» que llevaba dos meses sin consumir, algo a lo que la profesional le respondió que esperase.
Fue a los dos meses cuando volvieron las ganas de tomar pero pudo afrontarlo sin recaer, «cuando me vinieron las ganas utilicé las herramientas que tenía en ese momento para no ir a consumir, tengo dos tengo dos personas de seguridad y las llamé a las dos, Mira, que voy a consumir y me convencieron de que no fuera». Desde su salida lleva ya cuatro años y dos meses sin tomar estas sustancias y explica que esta decisión es «lo mejor que he hecho en mi vida».
Por último al ser preguntado por un consejo a familiares y personas que puedan estar en esta situación, Naranjo aconseja a los familiares que «hasta que una persona no quiera por sí mismo dejar el consumo no lo va a hacer. Yo he recaído antes de estar aquí 20 veces, he estado muerto dos veces, he llevado una vida muy muy mala y los familiares me han pedido mucha ayuda a través de redes sociales y tal, y hasta que uno no quiere por iniciativa propia salir, no va a salir».
A esa persona que se encuentra en esta situación, le diría que « si yo pude, él podrá también y hay varios compañeros que pueden y al final es coger las herramientas que te dan aquí los terapeutas, las de limpieza, los enfermeros y llevarlas a cabo cuando sales de aquí».
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