La Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad, conocida popularmente como Mena, ha encargado a la escultora sevillana Encarnación Hurtado Molina una nueva imagen de María Magdalena. La talla ocupará la capilla que la corporación tiene en la iglesia de Santo Domingo, en Málaga, dentro del retablo que la hermandad recuperó en 2025.
El motivo del cambio
La nueva Magdalena sustituirá en el retablo a la que en 1944 realizó el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos. Esa talla no desaparece: seguirá saliendo en procesión cada Jueves Santo, a los pies del Cristo de la Buena Muerte. Lo que cambia es su ubicación el resto del año, ya que dejará de presidir el conjunto escultórico de la capilla.
El teniente hermano mayor de la corporación, Pablo Krauel, ha explicado que el cambio responde a un problema de proporciones: la Magdalena de Palma Burgos, representada de rodillas, queda casi tan alta como la propia Virgen al situarla en el nuevo mueble, lo que rompe el equilibrio visual del conjunto.
La Magdalena de Palma Burgos queda casi tan alta como la Virgen y descompensa la jerarquía visual del conjunto
Un retablo recuperado
El retablo donde se colocará la nueva imagen fue bendecido el 17 de octubre de 2025. Reproduce el altar barroco original, que ardió en 1931. Lo ha tallado el escultor sevillano Daniel Ibáñez Lirio y lo ha dorado el malagueño Alberto Berdugo. Además de la futura Magdalena, el mueble incluye otras cuatro figuras —San Telmo, San Vicente Ferrer y Santa Catalina de Siena—, obra del también sevillano Álvaro Abrines.
Quién es la escultora
Encarnación Hurtado Molina nació en Utrera y se formó en el taller de su padre, el imaginero Pedro Hurtado. Ya ha trabajado antes para Mena: es autora de las manos de la Virgen de la Soledad, de los relieves y ángeles de su trono, y de los cuatro ángeles que acompañan al conjunto en el nuevo retablo.
La Magdalena perdida
El encargo enlaza con una imagen que ocupó ese mismo lugar hasta el 12 de mayo de 1931, cuando un asalto y un incendio arrasaron buena parte del patrimonio de la iglesia de Santo Domingo y de la cofradía.
La talla original desapareció el 12 de mayo de 1931 en el asalto e incendio de la iglesia de Santo Domingo
Aquella escultura, del siglo XVII, se atribuía al taller de Pedro de Mena y Medrano, el escultor que da nombre popular a la hermandad.
Debate sobre su autor
Los historiadores no se pusieron de acuerdo sobre quién la talló realmente: Torres de Acevedo defendía que era obra de Miguel de Zayas, discípulo predilecto de Mena, mientras que Ricardo de Orueta sostenía que había salido de las manos del propio maestro.
La imagen tuvo una larga historia devocional: en el siglo XVIII llegó a tener hermandad propia, en 1893 realizó su primera salida procesional documentada y en 1916, tras la fusión de las cofradías del Cristo de la Buena Muerte y de la Soledad, pasó a formar parte del Calvario junto al Cristo de Mena, donde permaneció hasta el incendio.
Un informe elaborado tras el fuego por Bermúdez Gil, de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, valoró la escultura en 100.000 pesetas de la época y destacó su calidad artística.
Solo se conservó la mascarilla del rostro de la imagen que ardió hace casi un siglo
Un proyecto sin fecha
Desde la Congregación señalan que el encargo a Hurtado es un proyecto a largo plazo y que todavía no hay fecha de estreno. Precisan además que no afecta a la imagen que procesiona cada Jueves Santo en el Calvario. La nueva Magdalena se suma así al plan de recuperación patrimonial que Mena puso en marcha en 2021 para restituir a Santo Domingo parte de lo que perdió en 1931.564 palabras: cumple sobradamente el mínimo de 400.



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