Los chiringuitos malagueños afrontan el futuro con buenas previsiones tras una temporada marcada por una elevada afluencia de clientes, pero también con una reivindicación que llevan años poniendo sobre la mesa: contar con seguridad jurídica para poder invertir, modernizar sus establecimientos y garantizar la continuidad de sus negocios.
Así lo explica Manuel Villafaina, presidente de la Asociación de Empresarios de Playa Costa del Sol y de la Federación Andaluza de Empresarios de Playa (FAEPlayas), quien reclama a las administraciones que se pongan de acuerdo y desbloqueen los expedientes pendientes.
«Llevamos muchos años luchando por lo mismo: tener una seguridad jurídica», señala Villafaina, que considera «importantísimo» que el sector esté recibiendo apoyo desde las distintas administraciones.
Concesiones y libre concurrencia
Una de las principales preocupaciones del sector está relacionada con las concesiones y autorizaciones de los chiringuitos. Estos negocios ocupan terrenos del dominio público marítimo-terrestre y, por tanto, necesitan la correspondiente concesión o autorización administrativa.
El debate actual está marcado por las reglas europeas de concurrencia competitiva. El Ministerio para la Transición Ecológica está tramitando una reforma del Reglamento General de Costas para adaptar los procedimientos de concesión a la normativa comunitaria.
En la práctica, los procedimientos deben garantizar la concurrencia y la igualdad de trato entre los posibles interesados. Para Villafaina, el problema no está en que se celebren concursos, sino en que los expedientes que llevan años en tramitación continúan pendientes. «Cuando dicen que hay que ir a concursos, pues vamos y hemos ido toda la vida a concursos», afirma. «Lo que queremos es que se lleven a cabo».
El presidente de FAEPlayas asegura que las administraciones han llegado a paralizar procesos que llevan «cerca de ocho o nueve años» en tramitación debido a la incertidumbre generada por los cambios normativos.
Alrededor de 111 chiriniguitos malagueños están afectados
El representante de los empresarios de playa calcula que en Málaga hay alrededor de 501 chiringuitos y que aproximadamente 111 estarían afectados por esta problemática, aunque reconoce que se trata de cifras aproximadas.
La situación afecta especialmente a los negocios que permanecen en precario, según explica Villafaina. A su juicio, esta situación dificulta que los empresarios puedan realizar inversiones para modernizar sus establecimientos y adaptarlos a las nuevas necesidades del turismo.
«Quieren hacer una inversión, quieren adaptarse como nosotros, estamos adaptando todo a lo que nos pide el turismo, a tener las nuevas tecnologías, el tema del medioambiente, cuidarlo», apunta.
Un buen verano pese a un menor gasto
Mientras continúa esta incertidumbre administrativa, el balance de la temporada es positivo para los empresarios de playa. Villafaina asegura que los chiringuitos han registrado una gran afluencia y que las previsiones para el sector son buenas.
El presidente de FAEPlayas apunta, no obstante, a un cambio en el comportamiento del consumidor: «Viene la gente con menos dinero». Aun así, considera que la llegada de más clientes que el año anterior ha permitido compensar ese menor gasto.
El sector también observa un cambio en la duración de la temporada. Villafaina señala que la Costa del Sol ha evolucionado hacia un modelo con actividad durante más meses del año y que muchos chiringuitos ya permanecen abiertos durante todo el año.
Mucho más que un negocio de playa
Para los empresarios, el valor de los chiringuitos va más allá de su actividad económica. Villafaina reivindica su papel como parte de la experiencia turística de la Costa del Sol y como uno de los elementos vinculados a la gastronomía malagueña.
«El chiringuito es el sitio familiar donde viene todo el mundo», señala. Una relación con el visitante que, según explica, permite a estos establecimientos mantener un contacto directo con el turista durante buena parte de la jornada.
Entre los elementos que considera diferenciales está el espeto, una forma de preparar el pescado que, según Villafaina, forma parte de la identidad gastronómica de Málaga. «Esa venida de turistas a las once de la mañana a tomarse una cervecita con un espeto, eso es muy difícil, eso no se hace en ningún lado, nada más que en Málaga», afirma.
Una identidad que, defiende, también ha acompañado al sector durante décadas. Villafaina recuerda que los empresarios de playa han participado históricamente en la promoción turística de la provincia y han acompañado a las instituciones en distintas campañas y ferias.
Diputación reivindica el papel de los chiringuitos
En este contexto, la Diputación de Málaga y Turismo Costa del Sol han presentado una campaña de apoyo a los chiringuitos con el objetivo de reivindicar su importancia económica y turística y reclamar garantías para su futuro.
Los chiringuitos son parte esencial de la Costa del Sol. Lo puedo decir más alto, pero no más claro
Durante la presentación, el presidente de la Diputación, Francisco Salado, ha sido contundente al defender el papel de estos establecimientos en la provincia: «Los chiringuitos son parte esencial de la Costa del Sol. Lo puedo decir más alto, pero no más claro».
Salado ha destacado que Málaga concentra «prácticamente la mitad» de los chiringuitos de Andalucía y ha cifrado en cerca de 20.000 los empleos que genera su actividad al año. Además, ha señalado que su impacto económico se extiende a sectores como la alimentación, la agricultura, el transporte, el mantenimiento, la limpieza o la gestión de residuos.
La institución provincial reclama «seguridad jurídica, estabilidad y reglas claras» para que los empresarios puedan planificar inversiones y modernizar sus establecimientos.
Salado también ha situado el debate en la reforma del Reglamento de Costas y ha defendido que la protección del litoral debe compatibilizarse con la actividad económica que se desarrolla en él. «Tenemos que ser capaces de encontrar el equilibrio entre protección y actividad, entre conservación y generación de empleo», ha señalado.
Desde la Diputación reclaman además que las administraciones escuchen al sector antes de adoptar decisiones que puedan afectar a la actividad de los chiringuitos y que se tenga en cuenta su impacto económico, social y turístico en los municipios costeros.
La institución provincial ha presentado esta campaña como una reivindicación de apoyo al sector y una llamada a la colaboración entre las distintas administraciones para buscar soluciones que permitan garantizar el futuro de estos establecimientos.
Para Villafaina, la petición a las administraciones es clara: «Se tienen que poner de acuerdo para que podamos seguir invirtiendo, poder seguir estando ahí, pero con la tranquilidad que decía el presidente, una tranquilidad jurídica».


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