Manuel Marvizón Carvalho (Sevilla, 1956) es un compositor musical que ama su profesión. Este referente de las marchas cofrades, muchas de las cuales suenan por toda Andalucía durante la Semana Santa, asegura que la música le ha acompañado toda la vida. Recibe a 101TV en su estudio, donde sigue cincelando una obra magistral, imponente. No entendería su vida sin la música y la música cofrade se sentiría huérfana sin él, aunque él prefiere hablar del género como «música sacra procesional».
Hace un aparte en sus vacaciones para regresar a Sevilla de la playa para ver este sábado 15 de agosto la procesión de la Virgen de los Reyes. La pasión por su oficio le ha brindado la oportunidad de poder componerle y brindarle las mejores de sus melodías y sus «te quieros» a su otra pasión, la Semana Santa. Fiel y creyente de Dios y su Bendita Madre con un gran arraigo cofrade y de valores cristianos, ha compuesto numerosas piezas a su querida Sevilla así como a otros puntos de Andalucía y de toda España. Afirma de manera convincente que la música procesional atraviesa una era dorada.
«Sale del alma»
«Se me conoce como autor de marchas profesionales pero realmente, como te digo, el 5% de mi trabajo se dedica a eso y el 95% a otro, lo que pasa es que estoy muy orgulloso de ese 5% porque ese 5% es una música digamos que sale del alma, una música que te sale del corazón y te sale de los recuerdos y te sale de tu vivencia y de tu creencia, probablemente, y me preguntaba cómo se ve la música de la Semana Santa, pues se ve espléndida, se ve espléndida», resume sobre el momento que viven las composiciones del ámbito cofrade.
Además, valor el poder de la juventud y las cosas que están haciendo los que vienen por detrás. «Ahora mismo hay un montón de gente trabajando, hay muchísimos jóvenes y no tan jóvenes que están haciendo una música excepcional», detalla Marvizón, para el que el momento que se está viviendo es de «esplendor» en todas las facetas. Advierte que es una buena era para tanto para las bandas de música de palio como para las agrupaciones musicales y para cornetas y tambores que ve como «el no va a más»
«Se ha traspasado la barrera de lo factible con ese instrumento tan difícil como es la corneta y realmente, bueno, yo estoy muy orgulloso de lo que se está haciendo en todos los sentidos, creo que vivimos un momento espléndido», resume.
La banda de música es como el incienso, tiene que ser algo que envuelva y que nos introduzca en un momento místico, porque la banda de música forma parte de todo ese momento mágico que se produce cuando un paso avanza.
«La música procesional tiene que ser como el incienso, que envuelva»
Eso sí, advierte sobre la necesidad de que se respete el género. «La música hay que valorarla en todos los sentidos. Por ejemplo, hablando de Semana Santa, ya que va a haber mucha gente que a lo mejor está viendo este espacio, gente que está cercana a la Semana Santa, muchas veces a las bandas de música no se le da el sitio que se merecen, el respeto a las bandas de música. Las bandas de música no son un tocadiscos que tú pones para que el paso se levante y suene la música simplemente para acompañar», apunta Marvizón.
Y va más allá a la hora de explicar cómo debe ser la música de Semana Santa. «La banda de música es como el incienso, tiene que ser algo que envuelva y que nos introduzca en un momento místico», enfatiza el compositor sevillano que habla del «momento mágico» que se produce cuando un paso avanza. «No es simplemente un tocadiscos que tú digas ahora toca y ahora no toca», apunta.

Además, Marvizón defiende que hay que valorar y darle su sitio a todos los músicos, especialmente los jóvenes. «Hay que darle su sitio y reconocer el trabajo de muchos jóvenes, por ejemplo, que se llevan un montón, un montón de días a lo largo del año por pura vocación. Eso es una pasión tremenda para ellos, las bandas de cornetas juveniles, infantiles, incluso las amateur, pero cercanas a lo profesional, ¿no? Con lo cual, si respetamos un poquito más al que hace esa música, respetaremos a la música. Y con lo cual ganaremos como país, ganaremos como personas y ganaremos en cultura, sin duda».


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