Las Setas de Sevilla, en el entorno de la Encarnación, se inauguraron de manera oficial el 27 de marzo de 2011, y desde entonces ha sido un dilema total para el sevillano. Lo que empezó un siendo un monumento discutido y que generó una gran polémica social y artística se ha convertido, como poco, en reclamo turístico de la ciudad moderna. Incluso, hay quien la ve como una clara candidata en la carrera a las Siete Maravillas Contemporáneas del Mundo.
En un simple muestre por la zona, se encuentran disparidad de opiniones entre los autóctonos e incluso turistas y público en general. Lo que es seguro es que un monumento peculiar situado en pleno centro de Sevilla que ahora puede optar a ser una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Contemporáneo.
La relación de amor-odio de los sevillanos
De momento cualquier ciudadano puede votar la construcción que desee, pero se está planteando desde la Junta de Andalucía presentar una candidatura oficial para que las Setas pertenezcan a esta nueva categoría de monumentos icónicos de nuestro mundo, en concreto en la era contemporánea.
Para los sevillanos este icónico monumento ha sido una relación de amor-odio. Son numerosas las opiniones acerca de tanto su estética como su localización. Se plantean si es bonito o si la mejor solución hubiera pasado por llevarlas a una parte de la ciudad menos céntrica, donde no rompiera con la estética sevillana. De hecho, las cofradías se han tenido que acostumbrar y ya es un escenario más icónico de la Semana Santa sevillana.

¿Qué son las Siete Maravillas del Mundo Contemporáneo?
Al igual que ya existen las Siete Maravillas del Mundo, se ha creado una nuevo modalidad o especialidad añadiendo la palabra «contemporánea». Esta distinción se le dará a los mejores monumentos o construcciones realizadas desde el año 1801 hasta la actualidad. Destacan por ejemplo la Torre Eiffel (1889), el Museo Guggenheim de Bilbao (1997) o el Gran Museo Egipcio en Guiza (2025).
Cualquiera que lo desee puede hacer su propuesta y votar a través de la web oficial. Este sufragio comenzó el siete de julio del presente año. Se conocerán los primeros 70 nominados el siete de enero del año que viene. El siete de abril sabremos los 30 finalistas y el siete de julio de 2027 conoceremos las Siete Maravillas del Mundo Contemporáneo.
Cronología del Metropol Parasol
Las Setas de Sevilla se remontan al año 2004, cuando el Ayuntamiento de Sevilla decidió transformar la Plaza de la Encarnación. El espacio llevaba décadas en estado de abandono tras el derribo del antiguo mercado de abastos, y el Ayuntamiento, en lugar de convocar una consulta ciudadana para decidir el destino de la plaza, optó por organizar un concurso internacional de ideas con el objetivo de revitalizar esta zona central de la ciudad.
Fueron alrededor de 65 las propuestas presentadas por diferentes arquitectos del mundo, y los encargados de seleccionar el proyecto ganador fueron unos expertos y técnicos urbanísticos y culturales, designados por el propio Ayuntamiento. El 12 de junio de 2004, este comité anunció como ganador el vanguardista proyecto del arquitecto alemán Jürgen Mayer, titulado originalmente «Metropol Parasol».

La ejecución del proyecto estuvo llena de dificultades técnicas en cuanto a la obra de ingeniería y una gran escalada de costes que duplicó el presupuesto inicial. Esto generó un intenso debate social y político en Sevilla, donde la oposición exigió en repetidas ocasiones la paralización de las obras y realizar una consulta a los sevillanos.
Sin embargo, el proceso se mantuvo estrictamente por la vía administrativa y judicial, culminando en julio de 2010 con una votación en el pleno municipal donde el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín usó su voto de calidad para salvar el proyecto y terminar la polémica estructura sin intervención del voto popular.
Las Setas de Sevilla, un monumento que vivirá por siempre con el sevillano, el cual, según su gusto, se acostumbra a esta construcción en pleno centro de Sevilla. ¿Será capaz el Metropol Parasol de ser una de las Siete Maravillas del Mundo Contemporáneo si incluso entre sus ciudadanos crea debate? Quizás en ese tono irreverente resida buena parte de su gracia y su sentido.
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