La excelencia académica sevillana tiene este año dos nombres propios. Pedro Abad Jiménez, estudiante del CDP Tabladilla, ha obtenido la mejor nota de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) 2026 en Sevilla con un 13,966, mientras que Noelia Besada Luna, alumna del IES San Jerónimo, ha logrado la segunda calificación más alta de toda la provincia con un 13,952, igualada con otros dos estudiantes. Dos trayectorias diferentes, pero con un denominador común: el trabajo constante, la disciplina y la pasión por aprender.
Pedro reconoce que conocer su resultado fue una sorpresa difícil de asimilar. Aunque era consciente de que los exámenes le habían salido bien, asegura que recibir la noticia de ser el número uno de Sevilla fue un auténtico «sobresalto» y algo que «no esperaba».
Un futuro entre las matemáticas y la estadística
Con la mirada puesta ya en septiembre, el estudiante sevillano tiene claro cuál será su próximo destino académico. Su intención es cursar el doble grado de Matemáticas y Estadística en la Universidad de Sevilla, una formación que, según explica, combina dos aspectos que le apasionan: las matemáticas teóricas y su aplicación práctica.
Pedro destaca que esta titulación ofrece numerosas oportunidades profesionales en ámbitos como la banca, las aseguradoras o la empresa privada, sin renunciar a la vertiente más científica de una disciplina que siempre le ha atraído. «Tengo muchas ganas de empezar esta nueva etapa», afirma.
Estudio de calidad y equilibrio personal
Lejos de las interminables jornadas frente a los apuntes, Pedro atribuye buena parte de su éxito a una fórmula basada en la organización y la eficiencia. Durante el mes previo a la PAU, asegura que apostó por un «estudio de calidad», centrado en sesiones intensas y productivas más que en acumular horas.
«Con perseverancia y con cabeza», explica, logró mantener una rutina que también dejaba espacio para la familia y los amigos. Un equilibrio que considera fundamental para afrontar una prueba tan exigente sin caer en una presión excesiva.
El alumno de Tabladilla también recuerda con especial cariño los días de examen, vividos junto a sus compañeros y con el respaldo de sus profesores. Esa cercanía, afirma, le ayudó a controlar los nervios y a rendir al nivel que llevaba preparando durante todo el curso.
Como mensaje para quienes afrontarán futuras convocatorias, lanza una recomendación clara: «Estudio intenso, estudio de calidad» y mantener siempre el equilibrio entre la preparación académica y la vida personal.
De tender la ropa a celebrar una de las mejores notas de Sevilla
La historia de Noelia Besada tiene un punto de cotidianidad que contrasta con la magnitud de su logro. La estudiante del IES San Jerónimo recibió la noticia mientras realizaba una tarea doméstica en casa.
«Estaba tranquilamente tendiendo la ropa» cuando llegó el mensaje con su calificación: un 13,952 sobre 14. La reacción fue inmediata. «Me puse pletórica», recuerda. Entre llamadas, felicitaciones y una visita al instituto para compartir la alegría con sus profesores, comenzó a asimilar que acababa de obtener la segunda mejor nota de toda Sevilla.
Una semana de sacrificio para alcanzar la meta
Aunque durante el Bachillerato mantuvo una trayectoria académica sobresaliente, Noelia reconoce que los días previos a la Selectividad supusieron un esfuerzo extraordinario.
Describe aquella semana como un periodo de «completo sacrificio», con jornadas estructuradas alrededor del estudio. Historia de España ocupó gran parte de su tiempo por ser una de las materias más exigentes para ella, mientras que asignaturas como Biología, Matemáticas o Química requerían menos dedicación al dominarlas mejor.
Su estrategia fue sencilla pero efectiva: priorizar aquello que más le costaba y reforzar cada contenido hasta sentirse completamente preparada.
Una vocación llamada Bioquímica
Más allá de la brillante nota obtenida, Noelia tiene muy claro cuál es el camino que desea seguir. Su objetivo es estudiar Bioquímica en la Universidad de Sevilla, una disciplina por la que asegura sentirse «completamente enamorada».
La joven explica que descubrió esta pasión durante la ESO y el Bachillerato, atraída por una rama del conocimiento que encaja perfectamente con su forma de pensar, pasando de las ideas generales al análisis de los elementos más pequeños y complejos de la materia.
El papel decisivo de los docentes
Tanto Pedro como Noelia coinciden en destacar el respaldo recibido por parte de sus profesores. La estudiante del IES San Jerónimo quiso agradecer expresamente la labor de docentes que han marcado su formación académica y personal.
Según explica, profesores como José Luis, María Luisa, Elvira o Virginia han contribuido a moldear su manera de estudiar y de entender las distintas materias. «No considero que sea solo mi esfuerzo», subraya, reconociendo que detrás de cada resultado hay también años de dedicación por parte del profesorado.
Nervios, confianza y satisfacción
Noelia admite que el primer examen estuvo marcado por la tensión. Aunque intentó convencerse de que debía afrontarlo con tranquilidad, los nervios aparecieron inevitablemente. Sin embargo, la sensación cambió al comprobar que la prueba era asequible y respondía a lo que había preparado.
A medida que avanzaban los exámenes, la confianza fue creciendo. Cada prueba superada reforzaba la sensación de estar realizando un buen trabajo. «Cada vez que he salido de un examen con la sensación de haberlo hecho muy bien, estaba pletórica», recuerda.
El orgullo de una madre
Detrás de cada gran resultado académico hay también una historia familiar de acompañamiento y apoyo. Vanesa Luna, madre de Noelia, confiesa que recibió la noticia por teléfono mientras realizaba unas gestiones, aunque asegura que, en cierto modo, ya esperaba una nota tan alta.
«Yo la he acompañado todos los días», explica con emoción. Durante meses fue testigo del esfuerzo constante de su hija, de las largas jornadas de estudio y de una disciplina construida a lo largo de muchos años.
«Noelia siempre ha sido muy inteligente, pero siempre hemos intentado que no se conformara solo con eso», señala. Para la familia, el hábito de estudio y la constancia han sido tan importantes como el talento natural.
La madre de la estudiante destaca que, incluso cuando sabía los contenidos, Noelia volvía a repasarlos una y otra vez hasta sentirse completamente segura. Una actitud que, a su juicio, explica gran parte del éxito alcanzado.
Vanesa también quiso reconocer la labor del IES San Jerónimo y de todo su equipo docente. «La relación con el instituto durante estos seis años ha sido perfecta», afirma, agradeciendo la implicación de los profesores y la comunicación constante mantenida con la familia.
Dos ejemplos de esfuerzo y superación
Los resultados de Pedro Abad y Noelia Besada reflejan mucho más que dos excelentes calificaciones. Representan años de trabajo, perseverancia y compromiso personal, así como el papel fundamental que desempeñan los centros educativos, los docentes y las familias en la formación de los jóvenes.
Con la universidad ya en el horizonte, ambos afrontan una nueva etapa académica convertidos en referentes para futuras generaciones de estudiantes sevillanos que sueñan con alcanzar sus metas a través del esfuerzo y la dedicación



Síguenos en redes

