Cada vez son más los niños que dan un paso decisivo hacia una nueva familia en Andalucía. En 2025, un total de 241 menores se encuentran en guarda con fines de adopción bajo la tutela de la Junta, una cifra que supone un incremento del 42,6% respecto a hace dos años.
El dato refleja una mayor actividad en la fase previa a la adopción definitiva, mientras el interés de las familias por adoptar permanece prácticamente sin cambios.
La Consejería de Inclusión, Familias e Igualdad ha recibido este año 420 solicitudes de adopción nacional, apenas dos más que en 2024, cuando se registraron 418, y diez más que en 2023, con 410 expedientes. Una estabilidad que contrasta con el aumento de menores que ya conviven con una familia a la espera de que el proceso judicial concluya.
Un proceso largo y con varias etapas
El procedimiento para adoptar comienza cuando la familia presenta su solicitud ante la delegación provincial de Inclusión Social o en alguno de los Servicios de Apoyo al Acogimiento Familiar y la Adopción (SAAF). A partir de ese momento recibe información sobre las características del proceso y la realidad de los menores que forman parte del sistema de protección.
Si decide continuar, la familia participa en un periodo de formación y, posteriormente, afronta el denominado proceso de idoneidad. En esta fase, los equipos técnicos evalúan si reúne las condiciones personales, familiares y sociales necesarias para asumir una adopción y qué perfil de menor puede responder mejor a sus capacidades y expectativas.
La coincidencia entre familias y menores
El principal obstáculo no suele ser la falta de familias dispuestas a adoptar, sino lograr que las características y expectativas de los solicitantes coincidan con las necesidades reales de los menores protegidos. Es posible que una familia sea declarada idónea y, aun así, tenga que esperar porque no exista un niño cuyo perfil encaje con el que ha manifestado estar dispuesta a asumir.
Cuando esa compatibilidad se produce, la Administración formaliza la guarda con fines de adopción y el menor comienza a convivir con la familia. Desde ese momento se inicia un periodo de seguimiento que culmina con la resolución judicial.
La adopción definitiva suele ratificarse entre uno y dos años después, en función de la carga de trabajo de los juzgados de cada provincia. Es entonces cuando el juez formaliza la adopción y la Junta de Andalucía deja de ejercer la tutela sobre el menor, que pasa a formar parte de su nueva familia con plenos efectos legales.



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