Argentina volvió a demostrar por qué el fútbol nunca entiende de guiones cerrados. Cuando todo apuntaba a una eliminación traumática, con Lionel Messi señalado tras errar un penalti y el vigente campeón contra las cuerdas, la albiceleste encontró fuerzas para protagonizar una remontada épica frente a un valiente Egipto (3-2). En apenas catorce minutos pasó del abismo a la euforia y selló su clasificación con un desenlace que quedará grabado en la memoria de los Mundiales.
Los de Lionel Scaloni sobrevivieron a una actuación sobresaliente del guardameta Shobeir y al excelente planteamiento del conjunto africano, que rozó una clasificación histórica con Mohamed Salah como gran referente. Sin embargo, cuando parecía que el sueño argentino se apagaba, apareció Messi para liderar la reacción y mantener viva la ilusión de conquistar un nuevo título.
Egipto sorprendió desde el primer golpe
El encuentro apenas había comenzado cuando Argentina recibió el primer aviso con un duro choque que sufrió Enzo Fernández. La Albiceleste monopolizaba la posesión, aunque Egipto demostraba desde los primeros minutos que no había viajado para encerrarse.
El premio para los faraones llegó pronto. En un saque de esquina, Yasser Ibrahim se impuso en el juego aéreo y cabeceó al fondo de la red para establecer el 0-1. Argentina intentó reaccionar con rapidez, pero se encontró una y otra vez con una defensa ordenada y un rival cada vez más cómodo sobre el terreno de juego.
El penalti que hizo temblar a la albiceleste
La gran oportunidad para equilibrar el marcador llegó desde los once metros. El árbitro señaló un penalti claro y toda la responsabilidad recayó sobre Messi.
Sin embargo, Shobeir adivinó el lanzamiento y firmó una intervención decisiva que silenció a la afición argentina. El fallo alimentó las dudas de un equipo que comenzó a precipitarse en ataque.
Antes del descanso, el capitán estrelló un lanzamiento de falta en el poste, mientras el portero egipcio volvió a frustrar los intentos de Julián Álvarez. Al descanso, el campeón del mundo marchaba por detrás en el marcador y veía muy cerca una eliminación inesperada.
El 0-2 acercó el milagro egipcio
Tras la reanudación, Argentina incrementó su presión, aunque Egipto seguía encontrando espacios para hacer daño al contragolpe. Incluso llegó a celebrar un segundo gol que fue invalidado por el VAR tras señalarse una infracción previa.
Scaloni agitó el banquillo buscando soluciones, pero el segundo tanto africano terminó llegando. Una rápida transición culminada por Mostafa Zico tras una brillante acción colectiva colocó el 0-2 y dejó al conjunto sudamericano al borde del precipicio. Con poco más de veinte minutos por delante, la clasificación parecía teñirse de egipcio.
Messi encendió la reacción
La pausa de hidratación cambió el partido. Argentina recuperó el impulso y comenzó a encerrar a su rival. A doce minutos del final, Messi encontró con un magnífico envío a Cristian Romero, que redujo diferencias con un certero cabezazo. El gol cambió el estado anímico del encuentro y despertó definitivamente a los pupilos de Scaloni.
Cinco minutos después apareció el protagonista esperado. Tras un balón suelto en el área generado por Julián Álvarez, Leo Messi definió con sangre fría para igualar el marcador. Egipto aún dispuso de una clarísima ocasión para volver a adelantarse en el tiempo añadido, pero perdonó cuando más cerca estaba de completar la hazaña.
La respuesta argentina fue inmediata y definitiva. En el minuto 92, Enzo Fernández irrumpió en el área para marcar el 3-2 y culminar una remontada extraordinaria.
Del posible adiós de Messi al Mundial a una de las victorias más emocionantes de la historia reciente de Argentina. La albiceleste sigue en carrera gracias a una reacción de campeón y a un capitán que, incluso después de fallar, volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su selección.



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