Ørjan Nyland, suplente del Sevilla FC durante el curso pasado debido a la llegada de Vlachodimos, se está erigiendo durante esta Copa del Mundo como uno de los héroes de una de las selecciones revelación del torneo. Mucha culpa del triunfo histórico de Noruega ante Brasil en octavos de final, más allá de Haaland y sus dos goles, la tuvo Nyland, quien consiguió detener un penalti al inicio a Bruno Guimarães y dejó paradas para la historia.
Clave ante Brasil
Lo conseguido por el combinado nórdico hace unos días y, ante Brasil, pilló por sorpresa a la gran mayoría de aficionados del planeta fútbol. La realidad es que Erling Haaland se llevó el MVP y casi todos los focos y halagos. Es lo que supone anotar dos goles decisivos ante la pentacampeona del mundo. Sin embargo, hay otro nombre en el escaparate después de la gesta noruega y este no es otro que el de Ørjan Nyland.
El ya exarquero del Sevilla FC consiguió detener el penalti pitado a favor de la canarinha en el minuto catorce. Bruno Guimarães lanzó a la izquierda del mismo y este logró adivinar para dar oxígeno a los suyos. Además, detuvo varios ataques brasileños de futbolistas como Vinicius o Cunha, que llegaban en un gran estado de forma.
Por si no fuera poco, el guardameta protagonizó una de las anécdotas de la jornada en ese cruce de palabras con Neymar antes de que este chutase el segundo penalti pitado a los de Carlo Ancelotti. El ex del FC Barcelona le celebró el tanto tras lanzar desde los once metros. Eso sí, el arquero nórdico lo dejó claro en las declaraciones postpartido: «Él ganó ese duelo, pero yo gané el más importante, el primer penalti en contra».
Un nuevo horizonte para Nyland
Tras el mundial, Ørjan Nyland tendrá que decidir cuál es el siguiente paso en su carrera. Su vinculación contractual con el Sevilla FC ya ha expirado, por lo que el nórdico es libre para escuchar ofertas y determinar qué camino tomar. Su gran mundial puede suponer que no le falten novias. Al fin y al cabo, clubes como RB Leipzig y Sevilla FC hacen que su currículum sea de valorar.
Bajo los palos del Ramón Sánchez-Pizjuán, Nyland disputó sesenta y seis partidos repartidos en tres temporadas distintas. Su primer curso, tras llegar bajo un aluvión de críticas, fue el de mejor nivel. En su segundo año dejó fría a la dirección deportiva, por lo que se tuvo que apostar por un arquero reconocido como Vlachodimos de cara a la tercera temporada. Con la llegada del griego, este pasó a un segundo plano. Ahora, y tras ponerse la capa de superhéroe en la mayor gesta futbolística de su país, le toca deshojar la margarita en un verano en el que su nombre está dando que hablar.



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