Óscar Puente vuelve a responsabilizar al control de Atocha del accidente de Urda –Toledo–. El ministros de Transportes ha sigue abonando la hipótesis del «error humano» como culpable del incidente ferroviario del pasado miércoles, que se ha cobrado, por lo menos, 69 vidas.
Aunque dice no querer excusarse en un trabajador, cuya formación y experiencia defiende, ha señalado varias veces la «inexplicable» actuación del control antes del accidente.
No quiere señalar al controlador
«Quiero dejar claro que no voy a utilizar a ningún trabajador como escudo ni a perjudicar responsabilidades antes de que concluya esa investigación, pero tampoco voy a permitir que se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente culpable», ha manifestado este viernes en una rueda de prensa ofrecida en el Ministerio de Transportes.
El ministro ha asegurado que siguen analizando los hechos para esclarecer exactamente qué ha sucedido, cómo pudo producirse y si existieron deficiencias en los procedimientos de control. Además, ha dicho que su confianza en el personal de Adif es «inequívoca» aunque ha apostillado que «nadie es infalible».
Se pudo haber parado el AVE
Su responsabilidad, defiende, es garantizar que los procedimientos funcionen, que se investigue lo que ha sucedido que que se adopten las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir.
Asimismo, ha asegurado que hubo tiempo para haber frenado al AVE en condiciones de seguridad antes de que chocara con el Iryo y desconoce porque no se hizo. Algo que, señala, tendrá que determinar la investigación.
Por otro lado, ha asegurado desconocer por qué razón el tren de Iryo no pudo continuar la marcha. Aunque dice que es normal que estuviese detenido.
Su futuro: «Mi forma de asumir responsabilidades es dar la cara»
Rechaza dimitir tras el accidente ferroviario, que se ha convertido en el segundo gran incidente en España en 10 meses: no abandonará el Ministerio de Transportes a no ser que se lo pida el presidente del Gobierno, algo que Pedro Sánchez no ha hecho.
«Mi forma de asumir responsabilidades, la conocen ustedes bien, es dar la cara», ha manifestado. Asegura que su dimisión sería «lo fácil» para él, «pero no va con mi carácter»: «Pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie. Sé lo que me espera, sé el calvario al que me van a someter, encima en campaña electoral, sé los insultos, las descalificaciones y los prejuicios de culpabilidad que se me van a atribuir».
El sistema LZB es «sólido y fiable» y no falló
Por último, en relación al sistema LZB, ha afirmado que «es un sistema de seguridad sólido y fiable» y que se sigue utilizando en países de nuestro entorno y de referencia como Alemania. Su sustitución es una decisión europea en materia de interoperabilidad, pero no una necesidad técnica o por antigüedad.
El ministro de Transportes ha detallado que el sistema de seguridad LZB se ha caído hasta 170 veces este año, una cifra que considera «dentro de la normalidad» en el funcionamiento del sistema ferroviario.
«Quiero que entiendan que los sistemas de seguridad, se llamen LZB o ERTMS, no están en el aire, utilizan soportes físicos para su comunicación, soportes físicos que se encuentran tanto en la infraestructura como en los trenes, como material embarcado, y esos soportes físicos fallan», ha añadido.
El titular del ramo ha aclarado que no es lo mismo que se caiga a que falle. En el caso del accidente, no falló, sino que se cayó, ya que al caer se pararon automáticamente todos los trenes, que es lo que tiene que ocurrir.




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