El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a la cumbre de la OTAN en Turquía tildando a España de «aliado terrible» y afirmando no quería «ningún negocio comercial» con el país. Poco después, durante su regreso a Estados Unidos, el líder americano reconoció que esta situación había cambiado tras la reunión: «He tenido problemas con España y los sigo teniendo, pero hoy se ha redimido por completo».
Trump habla de una España «generosa»
«España se ha mostrado muy generosa hoy», dijo Trump en relación a que el Ejecutivo había aceptado «atender una solicitud de numerosos pagos». El empresario estadounidense también recalcó que, de no haberlo hecho, «ni siquiera» les habría «dirigido la palabra», pero se marcha de Ankara con la sensación de que «ha habido algo muy positivo».
«Se portaron muy mal, en mi opinión. Pero hoy ha habido una gran unidad en esa sala, la sala de la OTAN. La verdad es que ha sido bastante impresionante», añadió Trump. Todo esto contrasta de manera más que llamativa con las declaraciones que realizó horas antes, en las que tildaba a España de «socio terrible de la OTAN» y amenazaba con cortar el comercio bilateral «completamente».
Las críticas antes de los halagos
«España es una causa perdida. Por cierto, ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Quiero que lo corten. España es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada de España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas», fueron exactamente las palabras de Trump.
La reacción de Sánchez
Sobre estas críticas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que había estado «hablando de fútbol» con Trump y que encajaba sus críticas con «calma, paciencia y una cierta normalidad». La tensión entre ambos países ha sido más que notable durante los últimos meses, aunque parece que tras la reciente cumbre de la OTAN esta comienza a rebajarse.



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