Brasil contiene hoy la respiración. Cerca de 159 millones de electores están llamados a las urnas para decidir quién dirigirá durante los próximos cuatro años la mayor economía de América Latina. La segunda vuelta presidencial enfrenta al actual presidente, Luis Inácio Lula da Silva, representante de la izquierda, con el senador Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La votación de este domingo 25 de octubre, supone mucho más que una disputa por la presidencia: pone frente a frente dos proyectos políticos distintos para el país y abre interrogaciones sobre su futuro económico, social y diplomático.
Dos candidatos, dos modelos de país
Lula, líder del Partido de los Trabajadores, defiende la continuidad de sus políticas sociales y reivindica los avances en empleo y reducción de la desigualdad. Sin embargo, su Gobierno afronta el desgaste provocado por el coste de la vida, el endeudamiento de los hogares y la preocupación por la violencia.
En el lado opuesto, Flávio Bolsonaro líder del Partido Liberal ha convertido la seguridad pública, la reducción de impuestos y el discurso conservador en ejes de su campaña. Su candidatura también representa la continuidad política del movimiento de su padre, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama para intentar impedir la alternancia democrática tras las elecciones de 2022.
Una primera vuelta que cambió el escenario
El pasado 4 de octubre, Flávio Bolsonaro sorprendió al terminar en primera posición, con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% obtenido por Lula. La diferencia dejó la elcción abierta y elevó la importancia de los votantes que apoyaron a otros candidatos y de quienes se abstuvieron.
Las últimas encuestas publicadas antes de la votación reflejaban una contienda extremadamente ajustada. Un sondeo de Datafolha situaba a Flávio con el 51 % de los votos válidos y a Lula con el 49 %, dentro del margen de error de la encuesta. Estas cifras son estimaciones, no resultados oficiales.
La mirada internacional, puesta en Brasil
El desenlace también tendrá repercusiones más allá de las fronteras brasileñas. Una victoria de Flávio Bolsonaro podría acercar al país a la agenda conservadora del presidente estadounidense Donald Trump. La continuidad de Lula, por su parte, mantendría al frente del Gobierno a un dirigente que ha defendido una política exterior más autónoma y una mayor cooperación entre países del Sur Global.
Con los colegios electorales abiertos, la atención se concentra en la participación y en el recuento que comenzará tras el cierre de las urnas, previsto para las cinco de la tarde, hora de Brasilia. El sistema electrónico de votación permite esperar resultados durante las horas posteriores.
Brasil afronta así una decisión que trasciende sus fronteras: continuidad o cambio, dos visiones enfrentadas y un resultado que marcará el rumbo político de Ámerica Latina.
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