No hay acuerdo y los aranceles estadounidenses sobre Canadá seguirán a 50%. Las negociaciones entre EEUU y su país vecino han fracasado este viernes, pese a ir «por buen camino», y desde esta madrugada la Administración Trump ha impuesto los aranceles ya anunciados al 50% sobre algunos productos canadienses.
Tras semanas de intensas conversaciones entre los equipos negociadores de ambos países, en las que EEUU había hecho importantes cesiones —aranceles sobre automóviles canadienses a un 15% y al 25% sobre el acero y el aluminio, objeto de controvertidas discusiones en los últimos meses—, se han truncado.
Según la agencia de noticias Bloomberg, que cita a fuentes de las negociaciones, estas «iban por buen camino», pero cambios de última hora por parte de EEUU «injustos y antieconómicos» enfadaron a Canadá: «Ponen en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo».
«EEUU ha cambiado. No volveremos a nuestra antigua relación»
Así lo ha trasladado el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en un comunicado. En él, explica que «desde el principio hemos reconocido que Estados Unidos ha cambiado y que no volveremos a nuestra antigua relación».
«Nuestro Gobierno comprendió, antes que muchos otros, que Estados Unidos está modificando todas sus relaciones comerciales, imponiendo aranceles a sus aliados más cercanos y cobrando por el acceso a su enorme mercado», apunta.
De esta forma, desde la medianoche del viernes Estados Unidos ha impuesto sobre Canadá aranceles del 50% que afectan a productos con un valor aproximado «de 28.o00 millones de dólares» —casi 24.000 millones de euros—.
Respuesta de Canadá
Frente a esta decisión, el Gobierno de Canadá ha anunciado que responderá aplicando «aplicará aranceles equivalentes, dólar por dólar, para proteger a nuestros trabajadores y empresas».
También ha adelantado que «en los próximos días», presentará «medidas adicionales para apoyar a los trabajadores y las empresas canadienses, sumándose a los casi 25.000 millones de dólares —21.300 millones de euros— en ayudas proporcionadas durante los últimos 18 meses», explica el mandatario canadiense.
Trump veía avances: «Sólo hago buenos acuerdos»
A principios de esta semana, Washington estaba dispuesto a reducir a la mitad los aranceles actuales del 50% sobre algunas importaciones de aluminio y acero procedentes de Canadá. Fue la presión ejercida por los representantes del sector la que llevó a la Administración de Donald Trump a cambiar de decisión.
«El acuerdo con Canadá avanza», llegó a declarar Trump este viernes mismo viernes. Además, se vanaglorió de que «sólo hago buenos acuerdos» que son «mucho mejores para Estados Unidos».
El mandatario estadounidense anunció el pasado miércoles un aplazamiento de tres días a la imposición de los aranceles, cuya entrada en vigor estaba prevista para el jueves. Tras el acuerdo estaba previsto que se retomara la construcción del oleoducto Keystone XL, que uniría Nebraska y Alberta.
Paralelamente, el vicepresidente JD Vance ha defendido la política proteccionista desde una planta siderúrgica en Ohio, destacando los beneficios de las tarifas para la industria nacional de fabricación de metales.
Canadá no consigue sus intereses
Por su parte, Ottawa no ha logrado su objetivo de reducir los aranceles sobre la madera, así como la eliminación total de la amenaza de nuevos aranceles del 50% que Trump propuso en julio.
Las conversaciones han tenido lugar horas antes de que Estados Unidos comenzara a recaudar los aranceles del 50%, que se aplican a importaciones canadienses por valor de unos 20.000 millones de dólares —17.280 millones de euros—.
Por su parte, sectores de la industria siderúrgica estadounidense han advertido de que cualquier exención o rebaja tarifaria a Canadá pondría en riesgo las inversiones y el empleo local.


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