La Costa del Sol que se vende al turista no es necesariamente la misma que de pueden permitir quienes viven y trabajan en ella. En 2025, la Costa del Sol recibió 14,65 millones de turistas y generó más de 21.800 millones de euros en ingresos. Un récord para una de las principales industias de la provincia de Málaga.
Entre playas, hoteles y apartamentos turísticos, encontrar una vivienda para todo el año se ha convertido en uno de los grandes problemas de la Costa del Sol. Los últimos datos de Fotocasa sitúan el precio de un piso de 80 metros cuadrados en 1.380 euros al mes en Torremolinos, 1.374 en Fuengirola, 1.278 en Mijas, 1.536 en Estepona y 1.539 en Marbella. Son precios medios de oferta calculados para una vivienda de esa superficie.
La diferencia entre municipios puede superar los 260 euros al mes, pero incluso en los más baratos el alquiler supone una parte importante de los ingresos de un trabajador. Y los precios continúan tensionados: según Idealista, en septiembre de 2026 Marbella alcanzaba los 23,6 euros por metro cuadrado, mientras Estepona se situaba en 21,1 y Mijas y Fuengirola en torno a 17 euros.
Una vivienda, muchos candidatos
El problema no termina cuando aparece un piso disponible. Hay que conseguirlo. «Los propietarios buscan garantías, estabilidad laboral e ingresos suficientes para afrontar el alquiler», señala Javier Gaspar, gerente de G&M Inmobiliaria. «Y los inquilinos compiten en un mercado en el que la oferta no parece suficiente para cubrir toda la demanda».
A esta presión se suma el peso del alquiler turístico. La OCU calcula que las viviendas de uso turístico crecieron un 16,7% en la provincia de Málaga en solo un año. Además, la proporción de VUT respecto a los hogares supera el 10% en municipios como Benalmádena, Estepona, Fuengirola, Marbella, Mijas y Torremolinos.
Entonces, ¿turistas o vecinos?
El propietario puede elegir entre una demanda residencial y otra vinculada al turismo. Según explica Javier Gaspar, determinados propietarios encuentran en los turistas extranjeros con mayor poder adquisitivo un perfil más atractivo que el de jóvenes o trabajadores locales.
Una selección que, a su juicio, está dificultando todavía más el acceso de los vecinos a la vivienda. «Si un joven llama a un piso que está disponible y ocurre que un extranjero llama a ese piso que está disponible, es muy probable que el propietario o propietaria elija al extranjero. ¿Por qué? Porque le da más garantía.»
Una respuesta que no aparece
La tensión ya no está solo en los anuncios inmobiliarios. En España, la vivienda se ha convertido en una reivindicación social. Y en la Costa del Sol, la pregunta es especialmente incómoda: una tierra capaz de atraer a millones de visitantes, ¿puede garantizar también un lugar donde vivir para quienes trabajan aquí?
Y quizá ahí esté el verdadero problema: no cuánto cuesta venir a la Costa del Sol, sino cuánto cuesta quedarse.
Síguenos en redes





