La de Adrián Fernández es una de esas historias que erizan la piel al escucharlas. El joven malagueño, de 25 años, fue diagnosticado de ELA hace un año. Desde entonces, su vida cambió por completo y también la de sus seres queridos. El joven cuenta que el tratamiento para sobrellevar su enfermedad conlleva una serie de gastos que cuesta asumir y a los que hace frente con ayuda de 400 euros al mes.
Sus padres han tenido que apartar sus trabajos
«Yo tuvo que dejar mi lavadero de coches y ellos (sus padres) tuvieron que reducir la jornada laboral para estar conmigo», afirma el joven. Adrián cuenta que «son muchos gastos» los que tienen que asumir en su familia para hacer frente a la enfermedad. El joven explica que va al fisioterapeuta «una vez a la semana», aunque añade que «habría que hacer más, pero es imposible».
Él mismo explica que la ELA es una enfermedad que afecta neurodegenerativa que ataca a las neuronas. De esta forma, «la cabeza está como siempre, pero cuando trata de mandar las órdenes al cuerpo, éste no responde cómo debería». Por ello, el joven malagueño tiene que asumir otros gastos como acudir al logopeda o a rehabilitación respiratoria. También va al gimnasio todos los días y todo esto «son cosas que hay que ir pagando poco a poco y la verdad que cuesta», sentencia.
Una ayudas «que no llega» para combatir la enfermedad
Adrián asegura que en este momento la única ayuda que recibe es la de la Ley de Dependencia. Según explica el propio joven, esta ayuda les reporta «unos 400 euros al mes». Ante todos los gastos a los que tienen que hacer frente él y su familia, el joven añade que «con eso la verdad que no llega», teniendo en cuenta la gran cantidad de profesionales a los que tiene que acudir a lo largo de la semana.
Además de hacer su historia pública, Adrián creó la Asociación Neuronas con Chispa, para ayudar a las personas que sufren ELA porque sentía que «tenía que hacer algo». Él y su familia luchan a diario contra la enfermedad que apareció en sus vidas hace un año. Pese a las dificultades, el malagueño mantiene la sonrisa y trata de ayudar a personas que estén su misma situación.


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